Boda de Fernando Gómez-Acebo y Mónica Martín Luque

Fernando Gómez-Acebo y Borbón, hijo menor de la infanta Pilar, y Mónica Martín Luque han contraído matrimonio en el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid, el mismo lugar escogido por su hermano Bruno hace ahora dos años para celebrar su boda con Bárbara Cano.

La Familia Real española- el novio es sobrino del Rey- al completo asistió a la ceremonia. Los duques de Lugo, la infanta Elena y Jaime de Marichalar, fueron los primeros en llegar. Poco después, llegaban juntos don Juan Carlos y doña Sofía, los príncipes de Asturias, don Felipe y doña Letizia, y los duques de Palma, la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín.

Cabe señalar que los príncipes de Asturias asistieron en mayo a la petición de mano de Fernando y Mónica y recordemos que fue el propio rey don Juan Carlos quien anunció a principios de año el compromiso matrimonial de su sobrino. En aquel momento, el Rey comentó que sus sobrinos Beltrán y Fernando se iban a casar también en el 2004 como ya se sabía que lo iba a hacer don Felipe. Beltrán contrajo matrimonio con la modelo Laura Ponte el pasado 18 de septiembre mientras que Fernando y Mónica eligieron el 27 de noviembre.

La Familia Real fue recibida por la infanta Pilar, hermana del Rey, y su hijo menor. Doña Pilar vestía un traje en color salmón y mantilla española. El novio, como es tradicional, de chaqué. Pasados diez minutos de las cinco y media de la tarde, llegaba la novia, del brazo de su hermano y padrino de boda, Ramón Martín Luque.

El vestido de la novia
Mónica escogió un diseño de Devota y Lomba para el día de su boda y Modesto Lomba se ocupó personalmente de que el vestido luciera en su máximo esplendor en su entrada al templo. El traje era un abrigo sastre realizado en mikado de seda natural, con gran cuello chimenea y puños vueltos, ambos forrados por una capa de organdí de seda plisado a mano. De la cintura surge en la espalda pequeños pliegues que se transforman en dos tablones alargando una cola de tres metros, adornada con una gran rosa bordada a mano. El vestido también se realizó en mikado de seda, cubierto de organdí de seda con godés en los costados y uno más grande en la espalda formando una discreta cola. El velo de tul estaba decorado con una fina blonda que reproducía la flor del bordado repetidamente.

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