Primera entrevista con Cynthia Rossi, hija de Carmen Martínez Bordíu: 'Mi sueño es ser comisario de Policía'

—Antes hemos hablado de la boda de tu hermano. ¿A ti te gustaría casarte y tener hijos?
(Rotunda.) Sí, me encantaría tener mi propia familia. A veces me da miedo que la profesión que he elegido me exija demasiado y no pueda dedicarme en cuerpo y alma a mi futura familia, aunque espero poder compaginarlas perfectamente. Quiero casarme y tener hijos.

—¿Tienes novio?
No, no tengo novio.

—¿Qué valoras más en un chico?
Inteligencia, que sea cariñoso y respetuoso conmigo, con mis amigos y también con mi familia. Que no sea un hombre cariñoso durante dos semanas y después, cuando la relación esté consolidada, deje de hacerlo. Quiero a mi lado a alguien que se esfuerce cada día y en el que pueda confiar. Necesito ver en él al padre de mis hijos.

—¿Tienes pensado vivir en España?
¡Quién sabe! De momento prefiero vivir en París, porque aquí tengo a mis amigos y es la ciudad en la que he vivido desde pequeña. Pero nunca se sabe, no me gusta decir rotundamente que no a nada.

—¿Cómo te ves en un futuro?
Me veo una mujer independiente económicamente de su marido, activa, pero hogareña, y, como ya te dije, mi mayor ilusión es formar mi propia familia. Busco un futuro diferente, el de la mujer del siglo veintiuno que es capaz de realizar una profesión de hombre sin ser discriminada y que a la vez puede atender a su marido y a sus hijos.

—¿Cómo crees que te ven los demás?
Por culpa de mi timidez, doy una imagen distinta de mí. Con mis amigos soy abierta y dialogante. En casa dicen que tengo una personalidad muy fuerte y digo lo que pienso. Sin embargo, con las personas que no conozco suelo ser muy reservada y me cuesta mucho coger confianza.

—¿Eres cariñosa?
Soy cariñosa de palabra, pero me cuesta mucho demostrar mis sentimientos con abrazos, con besos... Soy más de decir que de tocar. Cuando llamo a mamá por teléfono le digo que la quiero mucho; demostrárselo con besos me cuesta más. Si mi madre me dice: «Hija, dame un beso», yo protesto siempre.

—Tu lema de vida...
Quien quiere, puede. Es una cuestión de voluntad.

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