Francisco Rivera: 'Ahora estoy un poco perdido, hay muchas cosas que organizar'

Llevaba mucho tiempo sin hablar sinceramente de lo que piensa y de lo que siente, y Francisco Rivera Ordóñez habló claramente por primera vez en mucho tiempo a María Teresa Campos, en su programa «Cada día», de Antena 3. A continuación les ofrecemos un resumen de sus declaraciones.

ómo viviste tú la separación de tus padres?
—Era muy pequeño; no me di mucha cuenta.
En cierto modo, te consideras un privilegiado en la vida? ¿Cómo fue tu infancia?
—Ha habido de todo. Perder a un padre tan pronto no es bueno, pero tengo una familia en la que nos arropamos mucho y siempre hacemos una piña. Es una pena que una familia se rompa.
—¿En momentos difíciles has echado de menos a tu padre?
—Yo le echo de menos constantemente, no sólo en la plaza.
—¿Cómo fue la infancia de un niño con una madre como Carmen?
—Mi madre, con nosotros, diez. Ha sido genial, siempre pendiente de sus hijos. Ha tenido su vida, pero con nosotros ha sido estricta, muy atenta; siempre que necesitabas a tu madre estaba ahí.
—Cuando tu madre murió, ¿sentiste dolor o remordimiento?
—He sentido mucho dolor, mucha pena y mucho vacío. No lo esperaba, y menos así, tan de repente. Ha sido una pérdida irreparable. Hablo por mí y en nombre de mis hermanos. Yo iba a torear en La Línea de la Concepción y la noticia fue un horror.
—¿Por qué no te hemos visto llorar?
—Porque no vivís conmigo las veinticuatro horas del día.
—Algunos pensamos que tras la muerte de tu madre era el momento del acercamiento a Eugenia.
—Una reconciliación con la presión mediática que tenemos era casi imposible. No pudo ser.
—¿Por qué una suegra quiere tanto a un yerno que no ha hecho feliz a su hija?
—Porque el yerno la quiere mucho a ella también. Me conoce hace mucho tiempo, me quiere mucho y yo a ella. Es una señora que merece la pena conocer porque es de una peculiaridad y una genialidad increíble.
—¿Cómo lleva un torero que su ex mujer tenga novio?
—Esos temas tan escabrosos no me hacen ninguna gracia. —Tú reconociste que tuviste la culpa de que tu matrimonio acabara.
—Yo nunca he dicho que hubiera sido infiel. Sólo he dicho que el único culpable de que eso hubiera acabado fui yo, porque estaban diciendo muchas barbaridades. Es verdad que fui yo el culpable; lo asumo, he pedido perdón y no me cansaré nunca de pedir perdón.
—¿En el supuesto de que tu hermano te pidiera dinero, se lo darías?
—Los míos, cuando han necesitado algo, lo han tenido, pero aquí tenemos que currar todo el mundo.
—¿Cómo te ves dentro de diez años?
—Ahora mismo estoy un poco perdido. Vamos a ver si me encuentro. Tengo muchas cosas que organizar y poner en claro.

Más sobre: