Antonia dell'Atte: "La sentencia me ha devuelto mi dignidad"

No ha pensado que enfrentándose de la forma en la que lo hace a Ana Obregón induce a pensar que usted no ha podido superar que le "robara" a su marido.
Todo lo contrario. Si algo le tengo que agradecer en la vida es precisamente que me liberara de mi verdugo. Del infierno en el que vivía porque yo, de verdad, no estaba enamorada de mi marido cuando se fue con ella. En realidad, creo que mi amor por él desapareció unas semanas después de haber contraído matrimonio. Escucho con frecuencia a otras mujeres maltratadas que cuentan cómo se sentían de atrapadas por sus sentimientos. Una mezcla de amor y miedo. Doy gracias a Dios de que esto no me haya pasado a mí porque estoy convencida de que si hubiese estado enamorada de Alejandro Lequio no estaría aquí. Por desgracia, no tardé mucho en descubrir que el ángel con el que me había casado era en realidad un demonio y un parásito.

¿Sacará a la luz las cartas en base a las cuales se ha dictado sentencia?
No lo sé. Aquellas cartas las escribió una persona desconocida públicamente. Un Alessandro que no imaginó lo que la vida le tenía reservado... Y mucho menos que esas cartas, que yo descubrí por causalidad en una caja vieja en 1996, estaban destinadas a liberarme.

¿Y por qué esperó tanto tiempo para usar el "poder" de esas misivas?
Primero, porque ni yo misma me acordaba de que las tenía. Y, segundo, porque como dije anteriormente, le di muchas oportunidades antes de acusarle públicamente.

Y, ¿cuál fue exactamente la razón por la que dejó de dárselas?
Un día cualquiera de hace algunos años. Después de haberlo visto en un plató de televisión preguntándole a Carmen Ordónez cómo le pegaba Ernesto Neira. No me lo podía creer. Lequio defendiendo a las mujeres maltratadas. Aquello fue la gota que colmó el vaso. Ya me daba igual que intentara hacer creer que la violencia en nuestro matrimonio era una "perversión entre los dos", o que soy una mentirosa compulsiva. Lo que realmente me estaba haciendo daño fue descubrirle en su nuevo papel y le acusé públicamente calificándolo de maltratador.

Y es entonces cuando el señor Lequio la lleva ante los tribunales y le pone una querella por calumnias, ¿no? Sí. La gente le decía, si la Dell´Atte lleva años diciendo que eres violento ¿por qué no le pones una querella? y él mismo cayó en la trampa. No sabía que yo tenía las pruebas irrefutables que él me daba como testimonio a modo de perdón. Fue sencillo. El señor Lequio, que creía que había destruido todas las pruebas, me hizo sentar en el banco de los imputados y yo, para defenderme, utilicé unas viejas cartas en las que él se autoinculpaba.

Y, ahora, después de todo esto, ¿se ve con suficiente ánimo para recuperar su vida?
Tengo una inmensa capacidad de amar y, por supuesto, no me ha faltado el cariño en los últimos años. Ahora tengo mis planes. Por fin, puedo ver el mundo de otra manera. Por primera vez me siento libre y puedo caminar ligera con la cabeza muy alta, como siempre. La sentencia me ha devuelto mi dignidad.

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