Daniel Pedrosa, el 'niño' que pulveriza los récords del motociclismo

A sus 19 años casi recién cumplidos, el ritmo que ha puesto a su vida deportiva es el mismo que le hace volar por circuitos de medio mundo. Una velocidad que le permite batir los récord del motociclismo con una pasmosa sencillez. Una inocencia que ya reconocía su madre en un famoso anuncio que acababa con la frase "si es sólo un niño".

Efectivamente, un niño que ha logrado ser el piloto más joven en ganar un Mundial, al lograr el triunfo final en la categoría de 125 c.c. el pasado año. Éxito que no pudo celebrar por todo lo alto, pues en la siguiente prueba se cayó y se fracturó los dos tobillos. Pero ni siquiera algo tan terrible, ni el no haber podido entrenar, ni el cambio a una cilindrada superior, el cuarto de litro, le han impedido seguir dejando atrás a marcas y rivales. Desde la victoria en la primera carrera del campeonato, hasta su proclamación como campeón del mundo, siendo, como no, el más joven en lograr dos entorchados seguidos en distintas categorías.

Detrás de alguien a quien se le supone que lleva la gasolina en la sangre, está su familia, en especial sus padres, quienes procuran acompañarle en los larguísimos viajes por todo el planeta. En esta ocasión, cuando su hijo tenía toda las posibilidades de lograr el título, pasaron lo nervios en casa, ni siquiera quisieron asistir con el resto de sus vecinos a la proyección, en pantalla gigante, de la carrera, algo que no imposibilitó que la sala se llenase pese a que el Gran Premio comenzaba a las seis de la mañana. Son muchos los que ahora le aclaman y siguen, entre ellos el actual número uno del motociclismo, el italiano Valentino Rossi, declarado admirador de Pedrosa. Pero lo cierto es que fueron sus padres los que se preocuparon porque pudiera desarrollar su afición por los deportes del motor.

Aunque, sin duda, su padre deportivo es el ex piloto Alberto Puig, ambos recuerdan perfectamente los comienzos. En las pruebas de acceso que tuvo que superar Daniel, el niño tuvo que superar la adversidad de tener que aprender a conducir con marchas, una semana antes de las pruebas y gracias a una moto que le prestaron y que condujo por un polígono industrial cercano a su casa, pero esto no fueron todos los problemas. Era la primera vez que pilotaba en un circuito y era tan pequeño que no se podía sostener parado encima de la moto, porque los pies no le llegaban al suelo.

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