Brindis en 'El esquileo' con el mismo champán que en la boda de Alfonso XIII

Tras la ceremonia, los novios y sus invitados se trasladaron a una casa esquileo del siglo XVIII de la cercana localidad de Cabanillas del Monte, a unos diez kilómetros de La Granja. La finca es propiedad de los vizcondes de Altamira del Vivero, padres de Isabel de Peñalosa, esposa de Jacobo Ponte, y, por tanto, cuñada de Laura y Beltrán.

La historia del lugar tiene que ver con el nombre de la localidad ya que Cabanillas, que sólo tiene 30 habitantes, fue llamada así por las pequeñas cabañas que se construían en el lugar para cerrar el ganado lanar. Cabañas que con el tiempo pasaron a ser grandes casonas con amplios corrales para esquilar, es decir, casas esquileos.

La decoración
La decoración trató de potenciar al máximo el lugar desde un principio, tanto su arquitectura como su particular atmósfera, creando espacios muy efectistas cargados de dramatismo, pero no por eso carentes del rigor que caracteriza a la campiña castellana. Laura supervisó todos los detalles de su enlace para darle ese carácter especial que sólo ella podía conseguir. La fiesta nupcial se desarrolló en un gran jardín romántico y en unas antiguas naves que pertenecen al complejo industrial. Definía el espacio una gran guirnalda ondulante de unos treinta metros de largo y tres de diámetro realizada con troncos y ramas de encina pelados y engarzados entre sí.

Pequeñas burbujas de cristal transparente pendían a diferentes alturas que alojaban una flor de agua. Bajo la guirnalda estaban situadas las mesas de los invitados, casi cuadradas y vestidas de blanco, sobre las que había extendido un mantel de hilo natural. La decoración de las mesas era tremendamente simplista, casi monacal podía decirse. Con filas de velas blancas cuadradas y vajilla de porcelana del mismo color. La cubertería, cedida por pastelerías Mallorca.

El mismo champán que se sirvió en la boda de Alfonso XIII
"La Portada del Mediodía" fue quién se encargó del menú. Un castellano lugar para unos platos con claras connotaciones castellanas: Ensalada de tartar de aguacate con cangrejos, gambas y frutas; asado de cabrito con ensalada de temporada (había pescado para los vegetarianos como Su Majestad la Reina). De postre, tarta de ponche segoviano realizada por los mejores artesanos reposteros de la localidad.

No faltó champán Ruinard, blanc de blancs y rosé milesimé, el mismo que se sirvió en la boda de Alfonso XIII. Tampoco quiso Laura que faltara ese día la cocina de "Casa Marcial", cuyos cocineros vinieron de Asturias únicamente para preparar las croquetas preferidas de la novia.

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