Belén Ordoñéz habla por primera vez tras la muerte de su hermana Carmen

‘DE PATITO FEO, NADA’
—Por cierto, Belén, también se dijo que en alguna época Carmen y tú estuvisteis distanciadas.
—Eso no es cierto. Hombre, nosotras, desde niñas —y como muchas niñas—, nos llevábamos como el perro y el gato, a la vez que nos adorábamos. Pero hemos estado toda la vida juntas, unidas. Sí, podíamos discutir un día, dos días... pero no pasaba nada. ¿Qué hermanas no discuten de vez en cuando? Por eso insisto en que se me ha ido mi otra mitad.

—Asimismo decían que ella era la guapa y que tú te sentías como el patito feo.
—Ah, no, ¡qué va! En absoluto me he sentido yo eso. Mi padre me decía: ‘Las guapas de la familia son mamá y Carmen; tú y yo somos los atractivos ‘. Y yo estaba encantada de ser la atractiva de mi casa. De hecho, salía con mi hermana y con Charo Vega, otro bellezón de mujer, y yo iba contentísima. Además, era la que más ligaba y triunfaba de las tres. Así que de patito feo, nada de nada. Si alguno pensaba que yo me sentía más fea que mi hermana, que lo siga pensando: yo jamás lo pensé ni un momento. Aparte de todo, ¡es tan poca la importancia que tiene la belleza!

FRANCISCO, CAYETANO, JULIAN, JR,...
—Tú ahora, y por más que interiormente no te tengas en pie, eres el soporte de la familia, Belén.
—Soy la referencia, por lo menos. La referencia que mis niños (Francisco me llama y me dice: ‘Soy tu hijo mayor’) tienen de su madre.

—¿De qué hablaste con ellos el día que murió su madre?, ¿cómo les viste?
—Curiosamente, ellos estaban muy preocupados por mí, ya que sabían lo que para mí era mi hermana. Estábamos muy pendientes los unos de los otros. Francisco, como he dicho, me llama, comemos alguna vez juntos. Con Cayetano, lo mismo. Aquel día estaba hecho polvo, y lo sigue estando: Caye es muy callado, muy sensible y tiene una gran capacidad de amor. A Julianito (le sigo llamando Julianito aunque está enorme) es al que menos veo y con quien menos hablo porque, por un lado, está con el padre y, por otro, le he tratado menos, pues nació y al poco tiempo se fue a vivir a Marruecos. Pero todos ellos, los tres, saben que me tienen para lo que necesiten y para lo que quieran.

—Se llegó a decir que los hijos habían dejado a su madre por imposible, porque no hacía caso a lo que le decían y no quería internase en un centro de rehabilitación.
—Es totalmente falso y absurdo. Además, mi hermana se fue a una clínica de rehabilitación porque ellos se lo pidieron. Es demasiado el morbo que le quieren dar a todo este asunto.

Más sobre

Regístrate para comentar