Belén Ordoñéz habla por primera vez tras la muerte de su hermana Carmen

EL ENTORNO DE CARMEN
—Hablemos del entorno de tu hermana, de los personajes que la rodeaban y la conocían, muchos de los cuales, de una u otra forma, están viviendo de ella después de muerta.
—De mi hermana vive cierta prensa. Y un señor que si hoy es algo, es por ella (su último marido), y una señora que sigue diciendo que era su secretaria, y nunca lo fue.

—Yo te digo algunos nombres y tú opinas en relación con Carmen, ¿vale? Por ejemplo, Kiko Matamoros, que fue su representante.
—Es estupendo. Y ha ayudado a Carmen, así como, en su día, Carmen le ayudó a él. Ya sé que se dijo que la llevaba a programas de televisión cuando Carmen estaba en horas bajas, pero había un contrato firmado, y si no se presentaba un certificado médico, había que ir.

—¿Álvaro García Pelayo?
—Un gran amigo. Alvarito es como si fuera un hermano nuestro. Es de la familia. Y nos ayudó muchísimo.

—¿Otero, el fotógrafo que afirma que era el último representante de Carmen?
—Eso es absolutamente falso. De haberlo sido, Carmen me lo hubiera dicho. Además, está muy claro: si era su representante, ¿por qué mi hermana llevó sola el contrato con Telecinco?

—¿El que Julián Contreras, padre, vaya a televisión a hablar de tu hermana te parece bien o mal?
—Yo creo que habría que dejar ya de una vez esta historia. Repito que a mi hermana hay que dejarla descansar. Ya. No me siento quién para juzgar a Julián, y respeto lo que él decida y haga. Pero tampoco creo que se moleste si digo que yo no lo haría.

—¿Quién crees que le ha hecho más daño a Carmen?
—Una determinada prensa.

—¡Dale con la prensa! Esa prensa a la que te refieres lo que hace es entrevistar a señores, hablar de los testimonios que otros dan. Te puedo dar muchos nombres. Por ejemplo, el de Lara. A tu hermana le había salido un grano con ella.
—No. El mayor grano que le salió a Carmen fue Ernesto Neyra. Ese señor fue lo peor que le pudo haber pasado en su vida a mi hermana.

—Pero se enamoró de él, ¿no?
—Ella estaba muy enamorada. Pero él no.

—¿Por qué lo dices de forma tan rotunda?
—Digo que él no, y estoy segura de lo que digo. El iba buscando lo que buscó, lo que encontró... y donde está hoy. Claro que pienso que cada día que se despierte se tendrá que acordar de mi hermana. ¡Bastante tiene!

—¿Y Lara?
—Es una mujer envidiosa, fea, amargada por muchos motivos y una persona mala, que hay muchas.

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