Francisco Rivera y Carla Goyanes pasan por momentos delicados

Sin embargo, alarmada por lo que había pasado, Eugenia se puso en contacto con ¡HOLA! para interesarse por lo que estaba sucediendo, y fue entonces cuando se le informó que nuestro subdirector no había hablado con ella, como tampoco ninguna otra persona de nuestra Redacción. Es en ese preciso instante cuando la duquesa de Montoro se percata de que ha sido engañada o bien que le han pinchado el teléfono.

Nunca se ha escuchado el comienzo de la cienta
Abundando en todo esto, no deja de producir cierta extrañeza que hasta ahora no haya podido escucharse el inicio de la cinta en cuestión; es decir, el preciso instante en que el periodista se presenta a la duquesa. Un dato esencial para esclarecer los hechos y que hasta ahora no ha sido aportado. Todo ello unido al profundo dolor y a la humillación que para Eugenia ha significado ver publicadas lo que ella creía una serie de confidencias a una persona de su confianza, a la que descubre sus sentimientos personales íntimos y que consideramos censurable reproducir, y por ello no lo hacemos.

Eugenia sale al paso tras la tormenta desatada
Tras la tormenta que produjeron sus declaraciones y la forma en la que habían sido obtenidas, Eugenia contaba a Paloma Barrientos en conversación telefónica su versión de lo sucedido. La primera pregunta de la periodista fue al grano: « Eugenia, ¿has concedido tú esa entrevista?» . La respuesta de la duquesa fue tajante: «Rotundamente, no. ¿Tú crees que yo voy a hablar con alguien a quien no conozco y contarle mi vida? Ese individuo se ha aprovechado de una situación, de mi estado de ánimo, y ha usurpado la personalidad de otro. Sé que la conversación está grabada, porque la he escuchado, pero ni tenía permiso para hacerlo ni yo sabía que no era quien yo creía. Esa persona se identifica como Javier Osborne y me cuenta que tiene una entrevista mía. Le digo que yo no he concedido ninguna y que no tenía intención de hacerlo». «¿Nunca habías hablado con Javier Osborne?», le inquiere la entrevistadora. «Pocas veces —responde Eugenia —. No era una voz que pudiera identificar. Hablé con él pensando que era Javier».

‘Me cuentas cosas y me echo a llorar
«¿Por qué no acaba ahí la conversación? —prosigue la periodista—. ¿Por qué le cuentas las intimidades a una persona que no conoces demasiado, al menos no identificas su voz?». «Porque ya doy por sentado que es el subdirector de ¡HOLA! Y aunque a él le conozca menos, mis relaciones con los dueños siempre han sido excepcionales.

En cuanto a lo segundo, ¿qué quieres que te diga? No estoy bien y me pilla en un momento anímicamente regular. Me cuenta cosas y me echo a llorar. A partir de ahí me confío, y ya ves... me la vuelven a dar, y encima por mentirosa».

Su estancia en la clínica
Días después de estas palabras, Eugenia es vista entrando en una clínica de Sevilla. Los rumores sobre la salud de Eugenia se disparan. Unos hablan de una crisis de ansiedad por la tensión de los últimos días. Sin embargo, la razón de su estancia es para hacerse un examen rutinario, en el que se habría incluido un estudio radiológico.

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