Eran esas las revelaciones de una chica de fuerte y profunda mirada azul llena de ilusión y de proyectos cuando, como decíamos, anunciaba en ¡Hola! que iba a debutar como modelo de la mano de Pepe Barroso, otro gran amigo de la familia. Religiosa, sencilla y algo tímida —cualidades que también son patrimonio del joven torero—, seguro que Carla nunca llegó a pensar entonces las muchas vueltas que puede llegar a dar la vida y que esa admiración por el torero que creció con ella llegaría un día a convertirse en algo más serio.

Carla apuesta por la familia, que para ella significan cariño, comprensión, seguridad... y no descartaba casarse y tener dos hijos, quizá porque tiene una única hermana a la que está muy unida, Caritina, de veintiséis años, licenciada en Derecho y especializada en Derecho de las Telecomunicaciones y en Bolsa. Seguro que ambas aún recuerdan aquellos tiempos de niñas en los que jugaban a secretarias o montaban en moto. Carla siempre hizo caso a sus padres y seguro que ahora continuará haciéndolo en este momento de su vida, quizá de los más determinantes que le haya tocado vivir hasta ahora, porque hay mucho en juego. Quizá su futura felicidad. Ahí es nada.

Mientras tanto, ni una sola palabra fuera de tono o a destiempo de Carla, como tampoco un mal gesto ante el acoso de las cámaras de televisión intentando la confirmación de algo, por otra parte, que ya es evidente: que ella y Francisco Rivera salen juntos. Por su parte, Cary y Carlos han querido también permanecer al margen del interés periodístico y han evitado acudir a fiestas o compromisos públicos, donde su presencia suele ser habitual en esta época del año.

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