De la mitología a la modernidad en la inauguración de los Juegos Olímpicos

La diosa cretense de la fertilidad, la imcomparable voz de María Callas, el arte de las Cícladas, la escultura clásica y la guerra de Troya fueron algunos de los símbolos griegos que desfilaron en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpico de Atenas. La capital griega acoge de nuevo la competición que en su día vio nacer, imbuída de un espíritu de modernidad y avance. Mitología y vanguardia convivieron en una ceremonia que tuvo como escenario el estadio olímpico diseñado por Santiago Calatrava, una estructura que despertó recelos por su complejidad y que se ha convertido en un símbolo de la ciudad.

Iconos de la historia, iconos de modernidad
La pista de dicho estadio se inundó en recuerdo del Mediterráneo y su vinculación con el carácter del país. Por el mar improvisado, navegó un barquito de papel y caminaron las figuras del centauro,- mitad hombre, mitad caballo- de Pegasus, -caballo alado- de Hércules y la hidra y de los dioses Zeus, Atenea, Eros y Afrodita.
Iconos de la historia antigua que dieron paso a los iconos del deporte moderno: las delegaciones de los 202 países participantes que, con sus abanderados abriendo el camino, saludaron a los cerca de 70.000 espectadores. El paseo de los participantes estuvo lleno de color y ritmo, no en vano el ‘dj’ holandés Tiesto fue el encargado de dar fluidez con su música al paso de las delegaciones. Sombreros originales, guerreros y danzantes fueron las propuestas de algunos países, que aportaron su granito de cultura autóctona al acto.

’Bienvenidos a casa’
La delegación española desfiló a ritmo de pista de baile, con la judoca Isabel Fernández al frente, que llevaba orgullosa la bandera. Desde las gradas, la Reina y las Infantas con sus maridos saludaron a los españoles, que llegan a Atenas con ganas de conseguir grandes triunfos.
Terminado el desfile, la islandesa Bjork interpretó una de sus canciones y se oyó por megafonía un mensaje de los tripulantes de la estación espacial internacional, que orbita a 235 kilómetros de la tierra. Sin embargo, el punto culminante de la noche fue cuando Nikos Kaclamanakis, regatista griego, llevó la llama olímpica hasta su pebetero, bajo la ondeante bandera con los cinco anillos.

La responsable de la organización, Gianna Angelopoulos, comentó emocionada: ‘Que los Juegos sean bienvenidos a casa. Hace tiempo que los esperábamos’. ‘Queremos ofreceros una nueva imagen de Grecia, un país moderno, espero que lo disfrutéis’, añadió. Un país que ha demostrado en la ceremonia inaugural su alegría por recuperar uno de sus legados más emblemáticos y que será el anfitrión durante dos semanas de los mejores deportistas del mundo.

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