Confesiones de Arantxa Sánchez Vicario en vísperas de su quinta Olimpiada

—¿Te salen muchos pretendientes?
—Se me acercan muchos, sí.

—¿Qué tiene que hacer un hombre para que tú le prestes atención?
—Tiene que ser él mismo. La naturalidad es lo que más aprecio en las personas.

—Siempre se ha dicho que tus padres han tenido mucha influencia en tu vida personal y profesional. ¿Hasta qué punto es eso cierto?
—Mi familia siempre ha estado a mi lado para que dé lo mejor de mí. Siempre he estado muy protegida porque soy la pequeña de la casa y a mí me ha gustado sentirme así. Pero también he tenido mi independencia. Las decisiones más importantes las he tomado yo.

—¿Cómo vas a encauzar tu futuro?
—Seré madre y estaré con mi marido y mis hijos. Esa es mi prioridad. Pero también es seguro que estaré relacionada con el mundo del tenis de alguna manera, aunque todavía no lo he decidido porque tengo muchas ofertas que estudiar. El tenis siempre ha sido mi pasión y siempre lo será.

—Algunas compañeras tuyas se han dedicado al mundo de la publicidad. ¿A ti también te gusta?
—La publicidad sí que me gusta. Yo sigo colaborando puntualmente con la firma Tous, que me encanta, y mi relación con esta familia es extraordinaria. ¡Claro que haré cosas de publicidad!

—¿Borrarías algo de tu vida?
—No me arrepiento de nada. Creo que soy una privilegiada en todos los sentidos. Mi vida dentro de la competición ha sido fantástica, y la actual, también.

—Después de las Olimpiadas, ¿preparas algunas vacaciones especiales?
—Sí, claro. Quiero perderme por ahí con mis amigos y divertirme todo lo que pueda. Pero para eso aún falta tiempo.

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