La familia de Carmen Ordóñez esparce sus cenizas en el Rocío

Los tres hijos de Carmen Ordóñez, Francisco y Cayetano Rivera, y Julián Contreras, junto a la hermana de ésta, Belén Ordóñez se trasladaron a la aldea almonteña de El Rocío para cumplir una de las últimas voluntades de la Carmen Ordóñez, fallecida el pasado viernes en su casa de Madrid. La familia, visiblemente afectada, especialmente Belén, quien apenas tenía fuerzas para caminar y se apoyaba en el brazo de su sobrino, Francisco, llegó a la aldea pasada la una de tarde.

Misa ante la Blanca Paloma
Junto a otros familiares, como su ex marido Julián Contreras, o su sobrina, Belén, y amigos, como Tomas Terry, Juan de Pilas o Juan Romero, novio de Belén, acudieron a la ermita de la Blanca Paloma donde se celebró una misa en su recuerdo en la más estricta intimidad.

‘Comprender que estamos pasando por momentos muy duros. Mi tía Belén lo está pasando francamente mal, al igual que todos nosotros’, comentó Francisco Rivera a la salida de la ceremonia religiosa.

En las marismas de Doñana
Tras rezar ante la Virgen, por la que Carmen sentía especial devoción, los Ordóñez se trasladó en un vehículo todoterreno a las marismas de Doñana, a un lugar que la fallecida solía visitar todos los años, para esparcir parte de sus cenizas -el resto serán llevadas a Marrakech, ciudad a la que Carmen se sentía muy unidad y que durante varios años fue su lugar de residencia; y a Ronda, donde reposan los restos de su padre, Antonio Ordóñez-.

Francisco toreará el viernes
Aunque sumidos en el dolor, los hijos de Carmen tratarán en los próximos días de volver a sus quehaceres cotidianos. Así está previsto que Francisco, quien canceló dos corridas de toros en La Solana y en el Puerto de Santa María tras conocer la noticia de la trágica muerte de su madre, toree de nuevo el viernes en Valdepeñas.

Julián, por su parte, el menor de los hijos de Carmen Ordóñez, y el que ha dado más muestras de dolor en público, ha sido al parecer el encargado de recoger las pertenencias de su madre de su casa de Madrid. Júnior, como el llamaba su madre, habría acudido el pasado lunes al domicilio de su progenitora en solitario para llevarse los enseres personales de la fallecida, así como repartir algunos objetos con gran valor sentimental a algunos de los mejores amigos de su madre como recuerdo.

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