Entrevista exclusiva con Rocío Carrasco: 'Sólo se vive una vez'

Ella dice que está en su mejor momento, y para atestiguarlo tan sólo hace falta echar un vistazo a su entorno y a su vida. Rocío vive con Fidel en ese chalet que compraron juntos hace unos años y que han ido acabando y decorando poco a poco. Un lugar en el que siempre te encuentras a obreros trabajando cada vez que vas, porque quedan remates o modificaciones que hacer. «Pero ya queda poco», apunta Rocío con claro deseo de que eso suceda. Fidel viene y va, pendiente, entre otras cosas, de ese nuevo local —una taberna de tapas— que muy pronto inaugurará en La Moraleja.

Una Rocío Carrasco que aparece ahora en estas páginas más espectacular que nunca en una de esas contadísimas ocasiones en las que ha posado en traje de baño o biquini y que había que remontarse hasta aquellos veranos familiares en Chipiona paseando por la playa. Pues hasta en triquini en esta ocasión.

—Rocío, de alguna forma en los últimos tiempos has estado en los «cuarteles de invierno», por así decirlo. —Sí, la verdad que sí, pero tampoco me gusta prodigarme mucho en sitios donde no se me ha perdido nada. Por otra parte, llevamos un tiempo tranquilos, gracias a Dios.
—Por cierto, hace mucho que no te veíamos posando en biquini.
—Pienso que en las fotos estoy bien «entre comillas» y que no doy una imagen mala, ¿no?
—Por supuesto que no, Rocío.
—Me pareció una buena idea hacerlas.
—Pero, vamos, que te miras al espejo y te ves bien.
—Bueno, sí. Verme bien, me veo, aunque tampoco soy el «chocolate del loro».
—Hablas como con vergüenza.
—Soy muy vergonzosa.
—Luego en este tipo de reportajes el esfuerzo quizá sea doble.
—Bueno, pero vergonzosa en un límite. Soy muy pudorosa y hay veces que me pongo colorada por un comentario.
—Vamos, que delante de ti no se puede hablar de ciertos temas.
—Depende de la persona y depende del momento. Yo, por ejemplo, con Fidel puedo hablar de todo en cualquier momento, no tengo ningún tipo de problema. Sin embargo, lo que más me incomoda o pone colorada son los comentarios a destiempo de personas con las que yo no tenga confianza, lo mismo que las salidas de tono.
—Estás muy relajada y tranquila, Rocío.
—Estoy en un momento muy bueno, tranquila, a gusto, cómoda...,siguiendo la tónica de los últimos cinco años.

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