Isabel Preysler, Isabel Sartorius y Eugenia Martínez de Irujo, en la residencia del Príncipe de Gales

No muy lejos de allí, Manolo Colonques, presidente del cada vez más imperio Porcelanosa, se preocupaba de que todo estuviese bien. No era para menos. Había sido un gran esfuerzo de todo el equipo, con Pedro Pesudo al frente, como el propio príncipe reconoció a los postres de un menú en el que no faltaron los productos de Highgrove. Como tampoco los centros de campánulas en cada una de las mesas con bajoplatos cerámicos hechos por Porcelanosa con el menú grabado. Hasta el champán rosado que se sirvió pertenecía a la marca Highgrove.

Con la actuación de Sara Baras
El ceremonioso hacer del coro musical Bach, cuya presidencia ostenta el príncipe desde hace más de veinte años, fue el preludio de la impresionante actuación de Sara Baras. En esta ocasión, y quizá sin que sirva de precedente, el Príncipe de Gales salió al exterior de la carpa para felicitar a la bailaora y su grupo, sin que previamente uno de sus asistentes hubiese llamado la atención de los comensales para que despidieran puestos en pie al príncipe, que se fue...quizá con Camilla. Una noche muy española en la que una explosión de flamenco había sacudido los cimientos de la cuna del protocolo.

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