Isabel Preysler, Isabel Sartorius y Eugenia Martínez de Irujo, en la residencia del Príncipe de Gales

Ni las más de cuatro horas empleadas en recorrer las 100 millas que separan Londres de Highgrove, debido al intenso tráfico del inicio de vacaciones de julio, impidieron que la residencia campestre del príncipe de Gales se vistiera por una noche de sabor español en la cena organizada por Porcelanosa, con la soberbia actuación de la bailaora Sara Baras. Unas horas llevadas por el vaivén de una climatología más propia de otoño que de verano obligó a buscar sin disimulo el calor de las estufas colocadas en el exterior. La invitación advertía con claridad a las señoras: "Se aconseja traer paraguas, así como otro par de zapatos para el paseo por el jardín!".

Ya han transcurrido veinticuatro años desde que el Príncipe de Gales todavía soltero, leyera en el Times: "Gran propiedad de estilo regencia, se vende en Gloucester". Un jardín donde crecen sin aparente intención las más diversas flores elegidas por el Príncipe en virtud de su olor. "He puesto en esta casa el corazón y el alma", llegó a afirmar.

Desde España llegaron...
Desde España habían llegado Isabel Preysler, muy elegante una vez más, en esta ocasión con un traje de Ungaro para Dafnis y joyas de Suárez; Eugenia Martínez de IruJo, duquesa de Montoro, feliz con un diseño de Miguel Palacio, y una no menos feliz Isabel Sartorius, vestida por Larraínzar, cuyo estupendo aspecto evidenciaba, como ella misma reconocía con notable seguridad, enorme sonrisa y sobrada sinceridad, el gran momento que vive: "Después de una etapa en la que llegué a tocar fondo, he vuelto a resurgir y me siento estupendamente y feliz".

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