La boda
En la radio tenía dos cosas importantísimas en mi vida:el trabajo y el novio.De no ser así,en esa época ningún hombre habría admitido que me casara con él y continuara siendo locutora de radio.En ese sentido,José María me entendía muy bien:teníamos la misma profesión.Además,yo me sentía protegida a su lado.Pero José María tenía un carácter muy fuerte.Se enfadaba por cualquier cosa y pasamos peleados una buena parte de los siete años de noviazgo.Era muy susceptible:saltaba por la tontería más pequeña. Como era el encargado de emisiones en la radio, si yo tenía un fallo en el trabajo podía dejarme de hablar durante quince días. En esas etapas de silencio él se iba arriba y abajo con unas y con otras.Yo me enteraba,porque, naturalmente,siempre había almas caritativas dispuestas a que estuvieras puntualmente informada de lo que estaba pasando: —Hemos visto a José María con fulanita... Y fulanita era alguna guarrilla de turno de esas que él tenía alrededor y con las que se iba cuando nos enfadábamos.Ellas tenían una misión y yo otra muy distinta.Yo era la novia formal y, como tal,tenía que casarme virgen.Para darse las alegrías estaban las otras.En el fondo,creo que él se aprovechaba de la situación,y en cuanto tenía ganas de irse por ahí de picos pardos buscaba cualquier pretexto para pelearnos.He de confesar que en más de una ocasión me habría gustado ser una de las otras. Al cabo de unos cinco años de noviazgo,en una de esas escapadas tan suyas,yo me fui a un guateque. Aquel guateque fue en casa de mi amiga Mari Carmen y allí conocí a un hombre que me gustó, un tipo bajito que tenía una conversación estupenda.Empecé a salir con él,nada,tres o cuatro días...,porque,¡ay!,cuando José María se enteró de la historia fue a buscarme inmediatamente. Jamás volvió a dar la «espantá »,a alejarse de mí para aterrizar en los brazos de la correturnos de guardia.Pero también es verdad que,para entonces,algo se había roto definitivamente.Aquello supuso una fractura en la relación,una fina línea divisoria entre los dos.Quizá en una huida hacia adelante lo que hice fue ilusionarme con los planes de la boda,con la compra de una casa...,pero yo sabía que las cosas ya nunca serían igual. Y el 12 de septiembre de 1964 salí de mi casa para casarme. Aquel día de mi boda sí estaban todos.El acto había reunido a un montón de gente ante la iglesia. «¡Mari Tere Campos,Mari Tere Campos!»,gritaban cuando entraba por la puerta camino del altar.

Mi marido
Me casé con un hombre estupendo pero que estaba marcado seguramente,por la educación de la época,por aquella doble moral que tanto daño ha hecho a la gente de mi generación.José María era cazador,le gustaban mucho las armas y tenía una pistola guardada entre los calcetines y los pañuelos. Yo he vivido con una persona que cuando hacía cosas que yo consideraba que estaban mal,su reacción era violenta.

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