'Mis dos vidas', memorias de María Teresa Campos

Aún hoy tengo cicatrices en los brazos y las piernas.Afortunadamente no me dio en la cara,porque,de haber sido así,las consecuencias habrían sido fatídicas. Esa fue la primera vez que un grupo de personas,de gente que pasaba tranquilamente por la calle,se congregaba a mi alrededor. Al día siguiente, mi nombre, como digo, salió también por primera vez en los periódicos. Y salió así: La niña de la bomba.

En la radio
Un día fui con mi prima Leli a ver algo muy característico de aquel tiempo:un programa de radio de cara al público.Era en Radio Juventud de Málaga,el medio de comunicación de referencia más importante de la ciudad.La emisora la había fundado,entre otros,mi hermano Paco.Era él quien presentaba un concurso en el que los asistentes podían ganar algún dinero.Consistía en leer una poesía utilizando sólo una vocal,como la canción de Fernando Séptimo.La gente se levantaba,lo intentaba y se equivocaba.Mi prima me daba codazos para que me pusiera en pie.
—Sal tú —me dijo.
—No,que se enfada mi hermano. Pero como nadie acertaba,acabé levantándome y leyendo de carrerilla la poesía.El director de la emisora,al ver que no me equivocaba,le dijo a mi hermano: —Dale el premio,que se lo ha ganado. Paco me lo dio a regañadientes,pero acto seguido me lo quitó.Ese hecho,aquella primera intervención delante de un micrófono,tendría una influencia decisiva en mi vida.
El jefe de emisiones pronunció las palabras mágicas: —Niña,lees muy bien.Ven,que te vamos a hacer una prueba.Pasé la prueba y así entré en la radio.El medio me hace popular en Málaga, pero llegan los problemas con el que seguía siendo mi primer novio.Empiezan los celos,la desconfianza,esas mezquindades que nunca he podido soportar.El motivo de sus enfados estaba en mis compañeros,que eran mayoritariamente chicos y fundamentalmente jóvenes,de unos veinte años casi todos.La situación se hace insostenible,y un día me plantea solemnemente una elección: —La radio o yo. Me quedé,por supuesto,con la radio...A mí no me sometía ningún hombre a un «pressing », al chantaje de «la radio o yo ».Ahí tomo conciencia de que en la vida quiero algo más que casarme y tener hijos:quiero trabajar.Y en la radio, sin salir de sus paredes,conocí al hombre que se convertiría después en mi marido:José María Borrego.Curiosamente, no era el compañero que más me gustaba. Le tenía echado el ojo a otro,pero la casualidad propició,una vez más, que mi vida tomara un nuevo rumbo...Nos hicimos novios.Este iba a ser el definitivo.A los dos nos unía la radio.El era muy serio,bastante adusto.Tenía seis años más que yo,aunque,como ya he dicho,por su físico y personalidad la diferencia parecía más abultada...

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