Fuerza de voluntad; un objetivo claro; un marido exigente, Javier Merino (que siempre quiso tener a su lado una mujer que, además de madre y esposa, fuera independiente económicamente, con personalidad...); dos hijos: Carlos y Mauro, de tan solo cinco meses; los años y la madurez; la estabilidad... Pequeñas grandes cosas gracias a las cuales Mar Flores ha podido dejar atrás un pasado un tanto doloroso para embarcarse en una aventura personal completamente distinta y, por supuesto muy satisfactoria. Una vida que ella misma valora en la última entrevista ofrecida por la revista Hola de la siguiente forma:

"Amor, armonía, equilibrio... Es que me encuentro tan bien y tan feliz que hay veces que no sé. Podría parecer hasta insultante decir lo feliz que me siento. Jamás lo he sido tanto. Lo único que lo puede estropear es que el día a día no se cuide y la relación tan maravillosa que tengo con Javier, que es la base de mi vida, se vaya deteriorando. Lucho todos los días porque esto no pase, pero claro... mi familia me llena y donde quiero que me llene mi trabajo. Por eso voy a reanudar mi faceta de actriz. Creo que con esfuerzo y sin prisa todo se puede conseguir en esta vida".

Consciente de que la vida le ha dado de todo, de lo bueno y de lo malo, sólo echa de menos Mar Flores que su madre no esté con ella, que no haya podido disfrutar de su nieto Mauro y de esta parte de su existencia tan distinta.

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