Don Jesús, el padre de la futura princesa de Asturias, ha contraído matrimonio civil con Ana Togores, en Madrid

El divorcio: un duro revés familiar
Muy distinta a esta primera cita familiar fue la celebrada durante el mismo puente de San José en casa de Paloma Rocasolano. Un encuentro al que, en esta ocasión, y a diferencia del celebrado en casa de su padre, sí acudió doña Letizia acompañada por su prometido.

No era ésta, sin embargo, la primera vez que se veía la familia en casa de la madre de la futura princesa de Asturias. De hecho, y desde las pasadas navidades, los encuentros de don Felipe de Borbón y doña Letizia con los Rocasolano han sido tan numerosos como los habidos entre los Ortiz, en Asturias; aunque los primeros (a excepción del día de la boda de Abigail Rocasolano) han trascurrido siempre en un marco privado.

Claro que, a diferencia de las anteriores reuniones, esta última podría haber sido organizada como muestra de apoyo y cariño a Paloma Rocasolano, quien, a diferencia de su ex marido, no ha conseguido rehacer su vida sentimental. De hecho, fuentes allegadas a la madre de doña Letizia, cuentan que ésta, y aún habiendo trascurrido cuatro años desde la ruptura, no habría podido superar del todo lo sucedido. Un divorcio que vino propiciado, al parecer, por el inicio de la relación entre don Jesús y Ana Togores pero al que, en cualquier caso, se llegó de mutuo acuerdo.

Prueba de ello es que, y aún a pesar de la ruptura del matrimonio, en el entono de ambas familias (Ortiz-Rocasolano), se refieren a don Jesús como "un caballero" que siempre estuvo a la altura de las circunstancias. También, que nadie le dio la espalda. Ni siquiera sus tres hijas Telma, Letizia y Erika quienes, conscientes de la situación, apoyaron a ambos en la medida de sus necesidades entendiendo que, entre todos, tenían que superar un duro revés familiar.

Don Felipe: chófer de familia
Por ello, tal y como apuntábamos en líneas anteriores, es probable que en este puente tan "familiar" doña Letizia, que está tremendamente unida a su madre, decidiera pasar con ella algunas horas. Un encuentro del que nadie habría tenido noticia si no se hubiera fotografiado a don Felipe, al volante de su propio vehículo, llevando a la familia ( como copiloto, doña Enriqueta; en la parte de atrás, su novia, el abuelo de ésta y su futura suegra) a dar un paseo en coche por Madrid. Esa ciudad en la que, contrariamente a lo que se ha venido diciendo, tuvieron los Rocasolano un papel muy importante hasta mediados del pasado siglo.

De hecho, hemos podido averiguar que el bisabuelo de la futura princesa de Asturias, Miguel Rocasolano, fue un millonario (entre otros negocios era propietario de unos grandes almacenes de la construcción) que vivía en una finca enorme llamada "Las cuarenta fanegas" (zona conocida hoy como Paseo de la Habana) con sus 12 hijos -tuvo 20-, a los que solía pasear en calesa los domingos. Tierras muy productivas en las que se criaban vacas y caballos y que fue vendida, según personas allegadas a la familia , a principios de 1950, por una cifra que rondó los cuatro millones de pesetas de la época.

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