Cuando Anna Kournikova luchaba por ser la número uno del tenis mundial

Cuando tenía cinco años, sus padres, Sergei y Alla le regalaron una raqueta por Navidad y así comenzó la afición de Anna Kournikova por el tenis. Destacó de tal forma que a los diez años su familia decidió dejar Moscú para trasladarse a Florida y que así la joven promesa del tenis recibiera clases en la selecta escuela de Nick Bolletierri.

El conocido entrenador no escatimaba elogios para Anna: "Tiene la habilidad para crear situaciones en la cancha que muy poca gente puede crear. Y en la red es brillante. Golpea la bola desde todos los ángulos, la única persona a la que la puedo comparar es John McEnroe". A los quince años, Anna se convirtió en la jugadora número uno del tenis mundial en la categoría junior y de ahí pasó a la competición profesional.

Desafortunadamente, sus triunfos en la WTA han brillado por su ausencia. A Anna se le recrimina continuamente que ha abandonado el interés por los entrenamientos y que su máxima prioridad es protagonizar campañas publicitarias. Ella defiende que su objetivo número uno es el tenis pero lo cierto es que el año pasado se convirtió en la tercera deportista mejor pagada del mundo y eso que sólo pudo jugar cinco meses porque después una lesión la retiró del circuito.

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