Fernando Alonso: un día en la vida de un campeón de la Fórmula 1

—Es verdad. Sorprende que sea tan pequeño y tan incómodo.
—Para mí no lo es tanto, porque, en cierta forma, está hecho a mi medida, pero si me sentara en el coche de Jarno Trulli (su compañero de escudería), no me sentiría a gusto.

—¿Y no es un poco claustrofóbico?
—Quizá … Para que te hagas una idea, no puedes salir si no sacas antes el volante, y es cierto que con el casco y todo eso … Sí, supongo que para alguien que tuviera claustrofobia sí sería un problema, pero,¡ja, ja!, para mí no lo es.

—Aunque estás sentado durante toda la carrera y no parece que hagas ningún esfuerzo físico, como en un partido de fútbol ,por ejemplo, lo cierto es que la prueba es agotadora.
—Quedas muy deshidratado y pierdes más o menos tres kilos en una hora y media, que es una barbaridad. Así que si notas un bajón físico y esa tarde te hace falta, tomátela de descanso, seguro.

—Aparte de que vas con las pilas puestas y de pronto, ¡zas!, se acaba todo.
—Claro. Normalmente han pasado quince días desde la última competición y lo que has trabajado desde entonces, sobre todo durante el fin de semana anterior al domingo, te lo juegas de una vez, y cuando acabas, de pronto te da un bajón la adrenalina … especialmente si estás un poco decepcionado con el resultado. Pero si has quedado en una buena posición, vas como una moto. Vaya, que te podrías hacer otra carrera en ese mismo momento sin problemas.

—Tú dejaste Oviedo y tu familia y te fuiste a vivir a Oxford, en Inglaterra, junto a la fábrica de Renault, donde se hacen los chasis del coche. Haces ejercicio todos los días y imagino que nada de fabadas.
—Eso no es un gran sacrificio, porque no me gusta mucho comer, pero sí, desde hace algunos meses ya no tomo postres, porque si bajas un poco de cara a la temporada, coche te lo agradece. Hago ejercicio, como cuando estuvimos en Kenia, toda la pretemporada, y vivo en Oxford es porque es más práctico, aunque voy de vez cuando a ver a mi familia. Dos o tres días, a descansar. Veo a mis tres o cuatro mejores amigos (del colegio) en su casa o en la mía y ya está, nada especial. Todo muy normal.

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