Murió en Madrid, a las 13.30, en la clínica La Luz, una auténtica luchadora. Mariam Suárez, hija mayor del ex Presidente del Gobierno, don Adolfo Suárez, ha sido para todos un ejemplo de coraje y fuerza. Supo batir, durante más de una década, su grave enfermedad con cuidadas dosis de amor a su familia, entrega a sus amigos y fino sentido del humor. Todo ello, aderezado con una generosidad que disfrutaron todos los que tuvieron la suerte de conocerla.

'Diagnóstico: cáncer'
El principio del infierno comenzó hace más de una década, cuando embarazada de su segundo hijo, el niño del milagro, se le diagnosticó un cáncer de mama. Mariam Suárez fue valiente y consecuente con sus ideas. Esperó a dar a luz para someterse al tratamiento. Las esperanzas eran escasas. Le daban apenas unos días de vida. Pero Mariam luchó. Luchó por su vida y por la vida de los suyos. Luchó por su familia unida. Y batió la enfermedad. La doblegó. Siete años después de la primera gran batalla, Mariam Suárez decidió que debía hacer público todo cuanto había sentido. Y escribió un libro Diagnóstico: cáncer. Mi lucha por la vida. En las páginas del libro fue revelando lo que muchos ya sabían: se trataba de una mujer fuerte, capaz de compartir su dura historia con un suave sentido del humor, que hacía la vida más llevadera y amable. Su libro se convirtió en un pequeño gran saco de posibilidades, para todos aquellos que buscaban esperanzas.

El valor de la familia
Durante una década batallando por su salud, Mariam Suárez se vio siempre muy respaldada y querida por su familia (perdió en mayo de 2001 a su querida madre, Amparo Illana), por sus compañeros de trabajo (Mariam compartió con la revista HOLA muchos momentos que ella siempre iluminó con su sabio sentido de la vida), y por todos aquellos que conocían su historia y le daban constantes muestras de respeto y apoyo. Su muerte ha sido un duro golpe para sus seres queridos. Sin embargo, su ejemplo perdurará por siempre.

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