Bautizo de Julia, la hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario

Humberto, padre de Jesulín, nunca estuvo cómodo. Ni durante la misa como tampoco en el banquete donde ocupó una mesa distinta a la presidencial. Se le notaba esa incomodidad. Pero no había vuelta de hoja. Allí tenía que estar. Así se lo había hecho ver su hijo, un valiente torero feliz por todos y alegre con todos. Aunque hubiera aroma de tensión en el ambiente. No le importaba. Se lo echó a su espalda curtida de sol y de titanio porque la ocasión así lo requería. No era para el diestro un día en absoluto olvidable, sino todo lo contrario, inolvidable..

Las mismas sensaciones que cuando Andrea
Jesús, hoy, con el bautizo de tu hija, se está viviendo un acontecimiento de mucha alegría en la familia Janeiro tras un tiempo donde las especialmente las alegrías han brillado bastante por su ausencia.

-En la vida uno está para sufrir, pero también para llevarse alegrias. Por fortuna hoy es un día muy importante para mi familia, para mí y en especial para mi hija.
- Tu eres un hombre católico.
-Por supuesto. Yo ya viví una experiencia de este tipo cuando bautizamos a mi hija Andrea.
- Pero eras más joven.
-Sí. Tenía entonces 25 años y ahora, 30. Pero te diré que tengo las mismas sensaciones de entonces. El bautizo de un hijo siempre es muy bonito porque se trata de administrar el sacramento del bautismo.

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