Juncal Rivero, más bella que nunca, pronuncia el 'sí, quiero'

No podía ser menos. Juncal Rivero, aquella que lograra en 1985 el título de Miss Europa, rebosaba belleza el día de su boda. La presentadora de televisión logró conjugar todos los elementos que logran que una novia deslumbre por su belleza: un vestido favorecedor de Petro Valverde, con un claro aire medieval; una sonrisa permanente y la satisfacción de verse acompañada por los suyos (llegó Juncal Rivero a la basílica de Sant Francesc en un impresionante Rolls Royce y salió del mismo del brazo de su hermano Roberto).

Ceremonia íntima
En su segunda boda (la modelo estuvo casada anteriormente con el empresario Félix Cabezas, Juncal Rivero quiso preservar en todo momento su intimidad y la de su novio, Fredrik Alm, un joven empresario nacido en Canarias, de origen sueco, cuya familia dirige las franquicias de una conocida firma del mueble funcional en Canarias y Baleares. No acudieron al enlace más de treinta invitados, que pudieron seguir la sencilla ceremonia oficiaba por Tomeu Catalá.
El novio llegó a la basílica junto a su hermana Lotta, a las seis menos cuarto de la tarde. A Juncal Rivero hubo que esperarla algo más, hasta treinta minutos, por un atasco provocado por un accidente de tráfico. No sólo el novio, impaciente por ver a la que pronto se convertiría a su esposa, y los invitados, aguardaban la llegada de la novia: miles de personas se agolpaban a la puerta del templo para contemplar en directo la belleza de la popular presentadora.

Invitados ilustres
Llegó la novia con su bello vestido todo bordado, color marfil y con reminiscencias de la Edad Media. Leonardo, su peluquero, había logrado unir un sencillo y favorecedor recogido con una corona antigua, propiedad de Juncal Rivero, con esmeraldas, brillantes, oro y plata.
Testigos de la boda fueron las princesas Birgitta y Desiré, hermanas del rey de Suecia; Simoneta Gómez Acebo y José Miguel Fernández Sastrón; Gonzalo Miró y Natalia Verbeke. El delegado del Gobierno en Baleares, Miguel Ramis, y la alcaldesa de Palma, Catalina Cirer, formaban parte de la reducida lista de invitados.
Una vez finalizado el enlace, que acabó con una entrañable lluvia de pétalos de rosa, los novios y sus invitados acudieron al hotel Son Net, donde se celebró el convite.

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