Vicky Martin Berrocal: 'Debo reconocer que cuando vi la boda de Manuel y Virginia sentí cierta melancolía'

Vicky Martín Berrocal nos recibe en la casa que sus padres tienen en Sevilla justo al día siguiente de recibir, doce días después de haber sido intervenida de las cuerdas vocales para extirparle un pólipo, la autorización para hablar. Con esta entrevista, además de poner fin a un silencio impuesto por el postoperatorio, Vicky rompe también —simplemente, porque, de pronto, lo ha creído oportuno — un silencio que ella misma se había impuesto al separarse de mutuo acuerdo, en octubre de 2001,de Manuel Díaz, "El Cordobés", tras cuatro años de matrimonio. Y ambas cosas suceden a la semana siguiente de que su ex marido contrajera matrimonio en Venezuela con Virginia Candia Troconis.

—Vicky,sin rodeos. ¿Has visto en las revistas y en la televisión la boda de Manuel?
—Sí, a vi. Yo estaba muda en ese momento, porque estaba con mi convalecencia, que, al no poder hablar, era a la vez para mí una penitencia. Recuerdo que mi familia contaba los minutos para poder escuchar mi primera palabra, que no sabían cuál iba a ser, aunque para mí estaba muy claro, porque lo primero que dije fue: ‘Alba, te quiero’,que se lo dije a mi hija, que estaba a mi lado, y yo llevaba doce días sin poder decírselo.

—Háblanos de tu hija.
—Yo vivo para ella. Me levanto, y aunque gracias a Dios, tengo la suerte de tener ayuda (es decir, una persona que también me la cuida), no hay para mí nada más importante, mientras no tenga otra cosa, que estar a su lado. Y, como tampoco tengo nada que me haga no estar, pues entonces prefiero estar a su lado y hacerlo yo todo: desde despertarla por la mañana y darle el desayuno hasta llevarla al colegio y recogerla, y bañarla, y dormirla...Vivo por y para mi hija.

—Viste la boda y...¿qué? Como espectadora de excepción,¿qué sentiste por dentro?¿Te recordó, por ejemplo, tu boda con Manuel en mil novecientos noventa y siete?
—No me recordó nada de la mía. Hombre, también es verdad que cuando estaba viendo a Manuel casándose con otra mujer, quieras o no, estaba viendo a la persona con la que yo me casé.

—¿Les viste ilusionados, felices, o crees que él se casó...por casarse?
—Manuel no se casa nada más que por amor. Conoció a su mujer y le cambió su vida. Virginia tiene mucho mérito. Siempre dije que hay que quitarse el sombrero ante ella. Es una mujer que desde el día que llegó aquí ha vivido para ese hombre.

—La gente se casa, lógicamente, por amor, pero después vienen a veces las sorpresas...
—Nosotros nos separamos a los cuatro años de casarnos .Lógicamente, dos personas no se separan si no quieren. Los dos lo quisimos y decidimos que era lo mejor para nosotros: la nuestra ya no era una felicidad plena. Y creo que actuamos como personas maduras que se habían querido mucho y ya no se querían tanto. Pero hasta el día de hoy, Manuel fue el hombre de mi vida, no cabe duda, porque no ha habido en mi vida nadie más importante que él. De Manuel tengo, además, lo más valioso, que es mi hija. Y eso fue fruto de un amor con mucha pasión: no fue algo por casualidad.

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