Carmen Bazán, juvenil y optimista tras someterse a una operación de cirugía facial

Después de muchos años de mirar hacia otro lado para no ver lo que intuía (y lo que algunos sabían, aunque ella intentaba, si no ignorarlo, al menos no afrontarlo), ha dicho:«Basta » y «hasta aquí ». Ahora, ya separada, empieza una nueva vida, y ha querido hacerlo mirándose al espejo y viéndose...diferente. Ha querido, de pronto, encontrarse con un rostro sin rastro de los surcos —doloroso recuerdo, señal dolorosa — que el dolor y la desazón han ido dejando a través de los años en su piel. Hay, qué duda cabe, otros surcos y otras huellas, que el sufrimiento dejan alma adentro. Pero de ellas también se va recuperando poco a poco.
Lo cierto es que, con la sonrisa en los labios, y dejada atrás la depresión en la que estuvo un tiempo instalada, se siente una nueva mujer. Es Carmen Bazán, madre de Jesulín de Ubrique y ex mujer de Humberto Janeiro, que se ha sometido a una operación de cirugía facial, y que ahora posa, por vez primera, con su nueva imagen, con su rejuvenecido rostro.

’Se lo comenté a mi hija...’
Cinco de la tarde del domingo 15 de febrero, en «Ambiciones ». Carmen nos recibe sonriente y, a la vez, pendiente de lo que le podamos decir o comentar sobre su nueva imagen. Nosotros, tras mostrar nuestra sorpresa al ver su nueva cara y su abierta y confiada sonrisa, avanzamos la primera pregunta.
—Carmen,¿vida nueva...cara nueva?
—Efectivamente: vida nueva, cara nueva. O, si se quiere, también al revés: cara nueva, vida nueva.
—¿Y cómo se decidió usted a hacerse una cirugía plástica?¿Salió de usted misma, la animaron...?
—Yo unas veces lo pensaba y me animaba; otras veces me echaba para atrás. Pero...tengo una hija que es muy decidida, y se lo comenté. Y Carmen me dijo:«Pues por ir al médico y preguntarle, no perdemos nada, mamá ».Y así empezó todo. Nos fuimos a Barcelona...
—Van al médico,¿y qué les dice el especialista?
—Pues me dijo:«A usted lo único que le hace falta es arreglarse un poquito la cara. De cuerpo y de todo,para la edad que tiene,la veo estupendamente ».
—¿Y cuándo se lo hicieron?
—El trece de noviembre,en la clínica Planas,de Barcelona.Ha hecho tres meses hace un par de días.
—Se ha convertido usted en una mujer decidida.Hace unos años acaso ni se le hubiese pasado por la cabeza,¿no?
—Ni se me hubiera ocurrido.
—¿Y cómo se ve,cómo se siente usted misma,que es lo más importante?
—Pues,sinceramente,me veo con diez o quince años menos. No hace falta más que comparar —que comparen ustedes — una foto de antes con una de ahora.Es muy fácil y muy sencillo.Por ejem- plo,la del ¡HOLA!del año pasado, cuando anuncié que me separaba, y la que me hagan ahora.

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