Exclusiva: Blanca Romero: 'Cayetano y yo hemos roto definitivamente. La decisión la he tomado yo'

—¿Aguantar qué?
—La situación, más que nada.
—¿Te refieres a la situación de que él no encontraba trabajo o de que no lo buscaba?
—Más que trabajo o no trabajo, su filosofía de la vida, su manera de planteársela, muy diferente a la mía. En ese sentido no tenemos cosas en común.
—¿Tú cómo te la planteas?
—Yo tengo una meta y lucho por ella hasta conseguirla. Y una vez conseguida, me planteo otra. Y por supuesto eso incluye pues tener al día mi casa y absolutamente todo organizado. Me gusta luchar. Creo que nací para luchar, y lucharé hasta que me muera.
—Y Cayetano, en ese sentido es, digamos, más tranquilo.
—Sí. Más tranquilo que yo. Llegó un momento en que no nos complementábamos de una manera, se supone, ideal. Entonces, la mejor decisión era dejarlo, porque no estábamos siendo felices. El nuestro no era un matrimonio lleno, pleno...,y ya había discusiones. Y antes de llegar a odiarse, vale más recordarse con cariño. Me costó muchísimo dar el paso, lloré todo lo que tenía que llorar (podríamos decir que un día lo decidí, al siguiente lo lloré y al otro día...nos separamos).Exactamente, lo pensé el viernes dieciséis, y el sábado lo lloré, porque no quería creer que se acababa, no quería creer que todo aquello en lo que había puesto ilusión creía, se iba a ir; no quería creerlo. Me tapaba los ojos a mí misma y luchaba por cambiar algo que no iba a cambiar por algo que realmente era imposible. Entonces, el día que realmente vi que no había manera, que se había acabado, que se había muerto el amor, pues lloré.
’Esa noche, la niña estaba despierta
—¿Tú sola...o con él?
—Sin él. Yo sola, con dos amigas con las que salí. El se había ido a un tentadero, y lloré por la calle, por los restaurantes, por todos los lados; tenía un llanto flojo. Además, no suelo romperme así nunca, pero ese día no me pude aguantar. Entonces llegué por la noche a casa y le dije que creía que lo mejor era eso: romper. El estaba de acuerdo conmigo...Esa noche, la niña estaba despierta y yo no quería que tuviera la imagen del padre saliendo de casa con las maletas. Si no tiene esa imagen, mejor. Entonces, esperamos...,pedimos una pizza para cenar y el domingo por la mañana, cuando nos despertamos las dos, Cayetano ya se había ido. Sacó todas sus cosas de casa, y ahí se acabó. Se acabó, y yo sé que voy a tener momentos duros, porque una separación es muy dura, pero tengo que decir que estoy muy tranquila y que estoy disfrutando de la libertad que tengo. En realidad, todo se redujo a encarar el problema y quitármelo de en medio. No me refiero a Cayetano, sino a la situación, a la convivencia con una persona que no era la adecuada para mí.

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