Mónica Pont y Javier Sagrera posan con Javier, su hijo recién nacido

Hoy es un día doblemente especial para Mónica Pont: cumple treinta y tres años y el pequeño Javier,nacido el pasado día 12 en la clínica Teknon,de Barcelona,bajo los atentos cuidados del doctor Javier del Pozo,ya está en casa.La actriz y su esposo, el empresario Javier Sagrera,nos reciben,para presentarnos al recién nacido,en «La Pagesa »,su residencia de la Costa Brava.

—¿Cómo viviste los últimos días de tu embarazo?¿Tuviste muchos miedos?
—Supongo que los mismos que toda madre primeriza.Preguntaba si dolían los puntos,si la epidural era efectiva...,pero,sobre todo,lo que más me preocupaba era que no se adelantara el bebé y que saliera bien.Hubo un momento desesperante,porque Javier nació pasada la semana cuarenta y una,casi dos más tarde de lo previsto.Ese tiempo de más fue terrible para mí.Tenía tantas ganas de verle,de saber cómo era su carita y si estaba sano,que, aunque sentía respeto por el parto,superaba todo lo demás,así que me decía:«Mónica,como tienes que pasarlo igual,mejor que sea cuanto antes ».Los últimos días me sentía muy pesada,sufría insomnio,tenía dolor en las lumbares y estaba cansada de verme con la ropa de premamá y soñaba con mis vaqueros.Se juntaban tantas cosas...,tenía tantas ansias de que naciera,que hasta cometí una locura.
—¿Qué locura?
—La gente me decía que para adelantar el parto caminara todo lo que pudiera,así que los últi- mos cuatro días,Javier y yo nos íbamos a andar un par de horas. Una tarde estábamos en la playa y,en una de esas,me dijo:«¡Corre,corre!».Corrí y...me caí de rodillas.Por fortuna,sin mayores consecuencias.Cuando llegué a la clínica me decían:«Pero ¿dónde va esta mamá con las rodillas peladas?».Desde el momento de la caída dije:«Javier,aquí se ha terminado.Vamos a relajarnos; este niño nacerá cuando quiera ». Francamente,me había asustado.
—Y,finalmente,el pasado día doce nacía tu esperado hijo.
—Sí,visitamos al médico por la mañana y me dijo:«Estás un poco madurita,vuelve sobre las seis de la tarde ».Fuimos a ver a mi abuela,que nos había hecho caldo,pero no pudimos tomárnoslo, porque,sobre la una y media,empecé a sentir las primeras contracciones.Hoy mi marido me dice: «Mónica,has nacido para ser madre ».Es que todo fue muy fácil, rápido y,sobre todo,bonito. Debo reconocer que me facilitaron mucho la labor tanto mi médico,Javier del Pozo,como Elisabet,la comadrona.

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