Flavio Briatore en su paradisíaco refugio de Kenia

La Fórmula 1 está unida a nombres que forman parte de la historia del deporte. José Manuel Fangio, Mario Andretti, Alain Prost, Nicky Lauda..., y hoy en día, Michael Schumacher y «nuestro» Fernando Alonso. Viven por y para un ideal: ganar siempre. Pero en los últimos años, un italiano, alto, siempre bronceado, bien vestido, que no corre pero que está íntimamente ligado al «gran circo», ha alcanzado más «glamour», más respeto y más popularidad que alguno de los corredores con quienes trabaja.

Se trata del «manager» del equipo Renault de Fórmula 1, Flavio Briatore. A Flavio le envidian sus novias de físicos espectaculares: Naomi Cambell, en el pasado, y, desde hace unos meses, Heidi Klum. Sí, Heidi, que le hará padre por primera vez —a él, que nunca quiso comprometerse con nada que no fuera su trabajo— en primavera. Pero a Flavio también le envidian sus pilotos ganadores. Michael Schumacher, cuando era director del equipo Benetton, a quien contrató tras verle en una sola carrera, y en el 2000, Fernando Alonso, por quien apostó cuando nadie le conocía, hasta conseguir que fuera piloto titular, en contra de la opinión generalizada.


Trabajo y más trabajo
Eso no se consigue paseando chicas guapas por los lugares de moda. No. Se logra con trabajo. Trabajo y más trabajo. Un buen coche. Suerte y un equipo humano que responda. Pero es difícil tener una relación personal durante el año. Carreras, pruebas, actos de representación, más pruebas... Por eso, Briatore, que es Flavio, Flav o Fb para los que trabajan con él, ha decidido invitar a sus tres pilotos a su casa. Y si un director cualquiera se los llevaría como mucho a esa edificación que tiene en el campo, Briatore, en su pleno estilo, se los ha llevado a sus posesiones en África. Esta es la historia de este viaje. La historia de una casa en Malindi, Kenia.

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