Carmen Janeiro con dureza y claridad

—¿Te vas a casar pronto?
—Yo no me caso.¡Anda ya! Estoy aburrida, chiquillo.¿Cómo me voy a casar con el lío que tengo en mi casa?

—Pero con tu novio,bien,¿no?
—Ahí sigue.

—¿Simplemente «ahí sigue »?
—Sigo bien con él.

«No se deja aconsejar por nadie»
—Ha sido un año para olvidar.
—Sí, aunque te digo una cosa: nos hemos buscado las cosas que nos han pasado. Se podía haber evitado, pero, como a mi padre no le conviene, nosotros tenemos que padecer todo esto.

—A lo mejor, tu padre está mal aconsejado.
—No, él es así. No se deja aconsejar por nadie. Pero una cosa es que tengas una determinada forma de ser y de pensar, lo cual es muy respetable, y otra que avasalles a las personas y sólo pienses en ti. No es justo. La familia siempre ha estado junta en las cosas malas y en las buenas, pero ya no.

—¿Qué final le ves a esto, Carmen?
—¿Pero tú te crees que yo le veo final? Esto se va a mantener así porque mi madre no va a dar marcha atrás. Lo único bueno que pudiera pasar es que mi padre se diese cuenta de lo que ha hecho y volviese a su sitio. Lo demás es todo malo.

—Pero tú ya ves las cosas desde lejos, porque te quedas en tu casa y se acabó. Ya sabes el refrán:«Ojos que no ven, corazón que no siente ».
—Estoy a gusto en mi casa. Aquí tiene las puertas abiertas todo el que quiera venir. Voy arriba, veo a mi madre, me tomo un «colacao » y me voy..Mi hermano Jesús y mi cuñada, María José, vienen a mi casa con frecuencia. Ellos saben que no quiero subir, y vienen a verme o voy a verles yo a su casa.

«Papá, vamos a arreglarnos»
—Por lo menos,tendrás la tranquilidad de saber que has hecho todo lo posible para que las cosas no hubieran llegado hasta este punto.
—Mira, dos minutos antes de entrar en la sala de juicios, mi hermano Humberto y yo nos dirigimos a nuestro padre y le dije:«Papá, esto es una tontería. Vamos a arreglarnos. Hablamos y te vas o lo que sea».Y dijo que no, que él no tenía que hablar con nosotros, que éramos desconocidos para él, y tiró para adelante.

—Y tuviste que subir al estrado a declarar.
—Tener que declarar no en contra de mi padre, pero contando las verdades, con un vídeo de mi padre junto a una mujer y yo con el micrófono aquel...Ese momento es el peor que he pasado en la vida.

—Ten esperanza para el próximo año.
—A ver si para entonces te puedo contar alguna cosa graciosa, hombre.

—A ver si es verdad, mujer.

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