Carmen Janeiro con dureza y claridad: 'Son unas Navidades muy tristes. Mucho'

Aunque sonríe por fuera, asegura que la procesión va por dentro. Vive cerca, pero fuera de «Ambiciones», adonde ya sólo sube para ver a su madre desde que tuviera un fuerte enfrentamiento con su padre. No son estas unas Navidades felices para Carmen Janeiro. No lo oculta. Habla y habla. Ríe y ríe. Hay mucho sentido del humor en sus palabras y también de amor por los suyos. No se cansa de repetir lo orgullosa que está de ser la hermana de un «figurón» del toro como su hermano Jesús, y que por eso no le importa que le digan «Jesulina». Aunque sea con desprecio.

—Tú eres la que tiene mayor sentido del humor de la familia.
—Hombre, claro. Mira, con la situación que se está viviendo ahora aquí, en «Ambiciones»,y con todo lo que se está dando a toda mi familia...

—Desde luego.
—No olvides que hay personas empeñadas en hundirnos, pero a mí no me hunde ni el «Titanic »,aunque yo vaya dentro.Ni he matado ni he robado a nadie. Tan sólo hago mi trabajo lo mejor que puedo. Por eso, pido un respeto para mi familia, porque, sinceramente, me dan igual las cosas que dicen de mí. En mi casa tengo poquísima cobertura de teléfono y no hay señal de televisión.

—O sea, que vives como aislada.
—Lo único que tengo es un canal digital por el que veo los partidos de fútbol, que me gustan mucho

—Cómo no te van a gustar si tu novio es futbolista,Carmen.
—Aparte de eso, el fútbol siempre me ha gustado. Lo mismo que los toros. Pero nada de programas del «corazón»,porque si haces caso de lo que algunos dicen tendrías que irte del país o...morirte.

—Eres un poco exagerada.
—¡Que no! Tengo muy claro que no he hecho nada para estar humillada o avergonzada. Incluso cuando dicen «Jesulina» con desprecio estoy muy orgullosa, porque si mi hermano fuese un asesino o un ladrón, entonces estaría avergonzada,¡pero cómo voy a estar yo avergonzada de un «figurón» del toreo como es mi hermano Jesús! Todo lo contrario: me siento muy orgullosa,¡orgullosísima!

«Jesús y María José estuvieron en Castellón»
—¿Cómo están las cosas por casa esta Navidad?
—Pues, bueno, mal, como todo el mundo sabe. Mi padre hace su vida y no me habla desde que le dije que era muy injusto lo que le estaba haciendo a mi madre y a toda la familia. Ya le da todo igual y nos ha perdido el respeto absolutamente a la familia. No siento vergüenza por él, sino pena con todos esos montajes que está haciendo.

—Parece que la Nochebuena no fue tan buena...
—Son unas fiestas muy tristes. Mucho. Estuvimos en la finca con Currito, que es el hombre que trabaja el campo y al que considero como un segundo padre. Jesús y María José estuvieron en Castellón; Humberto, con su novia, y Víctor, con la suya. Me quedé con mi madre para que no estuviese sola.

—¿Y tu padre?
—Me imagino que se habrá ido con sus novias. Tenía donde pasar la noche.

«Un día me senté frente a mi padre»
—Tú fuiste la primera que se enfrentó a él.
—Sí, porque mis hermanos pasaban del tema y yo no puedo ver a mi madre todo el día llorando y las mujeres que están con mi padre riéndose de ella. Que no, que no podía. Un día me senté frente a mi padre y le dije: «Mira, esto no me parece bien. No me parece justo, porque mi madre no se merece lo que le estás haciendo».

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