Chabeli Iglesias y su marido, Christian Altaba, visitan Nueva York con su hijo, Alejandro

—Hay quien opina que se quiere más a los hijos que al marido. ¿Tú qué contestarías a eso?
—Como está Christian delante, te diría que no —dice mirando a Christian, y rompe a reír —.No; la verdad es que es un amor que no sabría comparar. Desde luego, es diferente. Pero lo que sí puedo decirte que he sentido, es que después de nacer el niño empecé a querer a Christian más. Ha sido como si el cariño inmenso que siento por mi hijo se extendiera hacia él.

—El niño se parece mucho a ti cuando eras niña.
—De pequeño se parecía un poco más a su padre, pero ahora le voy viendo más mezcla. Es parecidísimo a Enrique cuando era pequeño, puedes verlo en las fotos de entonces, aunque los ojos son más como los míos y los de Julio. El color de pelo sí es más claro, más parecido al de Christian. Pero los niños cambian mucho, cada día voy viendo cosas distintas.

—¿Va a la guardería?
—No; se queda conmigo en casa. No creo que vaya a ir al colegio hasta los cuatro años. Los primeros años de un niño son maravillosos, y sé que muchas madres no tienen tanta suerte como yo de poder pasar tanto tiempo con sus hijos. Así que pienso valorarlo y disfrutarlo al máximo.

«El amor que desarrollas por tu hijo»
—¿No crees que es importante que los niños se relacionen con otros niños?
—¡Claro! Eso también lo cuido, ya tiene sus amiguitos. Su primera amiga es una niña de la urbanización. Da la casualidad que nacieron exactamente el mismo día, y muchas veces coincidimos con ella cuando salimos de paseo. A Alejandro le encanta ver a otros niños, les observa muy atento y aprende mucho de ellos. Por ejemplo, cuando vio a su amiguita echar a andar fue cuando él empezó a soltarse y a dar sus primeros pasitos.

—¿Qué es lo que más te gusta de la maternidad?
—El amor que desarrollas por tu hijo. También los momentos de felicidad infinita que sientes cuando tu hijo te da un beso, un abrazo o te dice «mamá»...

—¿Y lo que menos?
—Supongo que ese momento cuando los niños están cansados y a veces se ponen intranquilos y no sabes bien por qué o qué hacer con ellos. También me da pena no poder tenerle más tiempo en brazos, pero aún me duele la espalda, de vez en cuando, a causa del accidente que sufrí en California, y tengo que tener cuidado con eso.

—¿Qué te ilusiona del futuro?
—Hoy por hoy, mi viaje a España. Las Navidades son unas fechas muy especiales, y tengo ganas de pasar unos días en la intimidad rodeada de mi familia junto a mi marido y mi hijo. Además de ver a mis amigas en España, a las que conservo desde hace muchos años, y todavía no conocen a Alejandro.

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