Chabeli Iglesias y su marido, Christian Altaba, visitan Nueva York con su hijo, Alejandro

Chabeli Iglesias pasó una semana en Nueva York acompañada de su marido, Christian Altaba, y su hijo, Alejandro. Un frío y soleado día de invierno conversamos con ella, mientras visitaba con su familia algunos de los lugares más emblemáticos de esta bella ciudad americana.

—¿Has encontrado la ciudad de Nueva York cambiada desde el trágico suceso del once de septiembre?
—Yo diría que sí. En la ciudad se respira un ambiente diferente, como más solidario. La gente es muy amable, el espíritu y el carisma de esta gran ciudad se han fortalecido. De siempre ha sido una de mis ciudades favoritas, más aun desde que conocí a Christian, porque fue aquí donde realmente nos enamoramos, al poco de conocernos.

—¿Por qué habéis venido a Nueva York?
—Christian tenía que venir a unas reuniones por motivo de trabajo y yo le he acompañado con Alejandro para hacer las compras de Navidad.

—¿Volveréis a pasarlas en Miami?
—No; por fin, este año las pasaremos en España.
—Desde que nació Alejandro no habías vuelto...
—Sí, ya hace casi dos años.¡Cómo pasa el tiempo! Es la primera vez que mi hijo va a España. Por eso, nos hace mucha ilusión a Christian y a mí este viaje.

—¿Echas de menos tu país?
—Por supuesto, sobre todo a mi madre y a mis hermanas. A mis hermanos Julio y Enrique les veo más, porque vivimos muy cerca, en Miami, aunque ellos viajan constantemente a causa de su carrera. Pero a mi madre, a Ana y a Tamara las veo menos, desgraciadamente. Así que me apetece mucho estar allí.

—¿Tu madre, Isabel Preysler, qué tal es como abuela?
—Pues está encantada, supongo que como todas las abuelas del mundo. Yo creo que los nietos te llegan en un momento de la vida en el que valoras más las cosas. Un hijo te da mucho trabajo, pero un nieto es diferente, vives junto a él sus mejores momentos. Y además, como el niño es tan cariñoso y risueño, se hace querer en seguida. Alejandro llama «lala » a mi madre y repite ese nombre cada vez que ve en casa una de sus fotos, y coge el teléfono como diciendo:¿llamamos a la abuela?

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