Pepe, 'el Marismeño', nos presenta a María José, su novia

«Una espina clavada»
—Pepe, ¿puede decirse con seguridad que la droga es ya historia en tu vida?
—Totalmente. Eso sí que lo tengo clarísimo. Nunca más. Pero no sólo las drogas, sino ningún tipo de sustancias tóxicas como puedan ser el alcohol o las pastillas. Me gustaría que la gente supiera que de esto se puede salir si uno quiere y que depende de ti. Cuesta mucho, por supuesto, porque tienes que salir de tu entorno, pero sin droga se vive. Ahora me doy cuenta de lo que es la vida; ahora me doy cuenta de que tengo alergias y de que me resfrío como cualquier persona normal.

—¿Has hablado con los otros Marismeños?
—A mi casa no han llamado, y al teléfono de María José, tampoco. Tengo una espina clavada con eso, pero cada uno elige su camino. Yo elegí drogarme como también quitarme de la droga y ponerme bien ¿sabes? Porque o te curas o la droga te mata. Yo escogí lo primero.

—¿De vuelta a casa, cuándo?
—Aunque querían reducirme el número de terapias, el equipo médico y yo hemos decidido que me quede más tiempo, por lo menos cumplir aquí el año. De todas formas continuaré yendo a terapia toda mi vida. Me quedo muy sorprendido cuando escucho a alguien asegurando que en un mes se ha curado de sus adicciones. Dicen que dejan la droga y luego van y se toman quince pastillas diarias. Eso es simplemente cambiar de sustancia. Las neuronas del cerebro no saben de nombres.

—Pepe, ¿María José y tú ya habéis pensado en casaros?
—Por supuesto, pero el médico me ha dicho que aguante un poquito todavía, que todavía no estoy para una fiesta como es una boda.

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