Pepe, 'el Marismeño', nos presenta a María José, su novia

«Nos volvimos a encontrar casualmente»
—Porque tú, María José, tenías tu vida hecha.
—Yo estaba trabajando en Sevilla y fue la casualidad la que hizo que Pepe y yo nos volviésemos a encontrar.
—Nosotros habíamos estado anteriormente cinco años juntos —interviene Pepe — y hasta compartíamos un piso en Madrid. La relación era muy buena, pero como ya he dicho mil veces, la droga acaba con todo y también acabó con nuestra relación. —La verdad es que la situación era muy difícil —explica María José — y mi última y única alternativa fue decir a Pepe que si quería salir de ese pozo, bien, pero que de lo contrario, yo me iba a ir apartando de él, aunque comprendía que tenía un problema muy grave.

—Esta ruptura fue hace …
—Tres años,
—A pesar de todo —confiesa el cantante —,yo nunca perdí el contacto con ella. —Y hasta habíamos hablado de volver —cuenta María José —,pero yo me mantenía fija en mi postura de que él necesitaba ayuda. Era un poco la única arma que yo tenía, porque nuestra situación era ya insostenible. Nos estábamos haciendo mucho daño.

—Hasta Sevilla, donde os volvisteis a encontrar.
—Así es. Pepe me llamó y yo le encontré bastante deteriorado y bajo de moral. Entonces, como siempre había hecho, comencé a darle ánimos, diciéndole que estaba en él salir de ese infierno. Fue un momento en el que la gente que le queremos decidimos hacerle de alguna forma una encerrona para ayudarle. Y le convencimos para que viniese aquí.
—Yo dije «lo que queráis» —explica Pepe —.Estaba dispuesto a todo con tal de recuperar a María José y no hacer más daño a mi familia y mis amigos. Por eso me vine solo para aquí. María José venía a verme los fines de semana con el permiso de los médicos. No olvides que ella también tiene que seguir unas terapias para entender esta enfermedad.

—Digo, Pepe, que hay que querer mucho a alguien para hacer algo como lo que ha hecho tu novia.
—Yo siempre he creído en el amor, porque éste te da la vida. Para mí, los hermanos de María José son como mis hermanos, y mi suegra, como mi madre. Entonces, cuando los médicos creyeron oportuno que María José podía ya venirse a vivir conmigo, se lo dije a ella y dejé en sus manos una decisión que no era nada fácil. No olvides que María José tenía su mundo, su trabajo, sus academias de baile, y dejar todo para venirse aquí era una decisión fuerte. Pero, mira, he vuelto a ser quien yo era, y ella, por su parte, está recuperando su fuerza, sus ganas y su alegría. Hoy por hoy me encuentro en uno de los mejores momentos de mi vida. Tengo unas ganas y una ilusión enormes, y el ochenta por ciento de todo se lo debo a ella.

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