Isabel Pantoja ha escrito un libro con sus recetas de cocina preferidas

—La que más complicación tiene para usted.
—Los postres.

—La que más recuerdo conlleva.
—El puchero con la «pringá», porque era el plato favorito de mi padre.

—¿Pone sentimiento en la cocina?
—Muchísimo. La noche anterior planteo la comida y la cena del día siguiente. Le pongo imaginación, tiempo y arte.

—¿Qué plato le gustaría aprender a cocinar?
—Alguno típico de alguna región que no sea de Andalucía.

—¿El mejor plato que haya hecho nunca?
—Solomillo al horno y sopa de marisco suave. Los hice una Navidad y duraron tres minutos en la mesa.

—¿Tiene mucho de autodidacta en la cocina?
—No, aprendí de mi madre. Veo los programas de cocina de televisión, leo libros y creo mis propios platos.

—¿El plato preferido de su hijo?
—El arroz.

—¿El de su hija?
—La pasta.

—¿El de Julián Muñoz?
—El arroz y los platos de su pueblo.

—¿Qué no comen nunca sus hijos?
—Comen de todo.

—¿Y Julián?
—También.

—¿Le ayudan en la cocina?
—La chica que trabaja en casa me ayuda y la estoy enseñando a guisar.

—¿Quién de los tres, Francisco, Isabel o Julián, es mejor «gourmet»?
—Los tres son exigentes, aunque les guste todo, pero quizá Julián sea el más «gourmet».

En su libro, Isabel ha querido también explicar con sus propias palabras todo ese remolino de recuerdos y emociones de su infancia, así como la ilusión que tiene puesta en su restaurante. «Le oí decir una vez a la genial cantaora Fernanda de Utrera —escribe en el prólogo del libro— que para cantar bien por soleá había que saber hacer un potaje. Yo también lo creo. Cocinar, como cantar, requiere sensibilidad y talento, porque también la cocina es un arte.

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