La ceremonia de la boda de Alejandra, hija mayor de Bertín Osborne, y Joaquín Buendía

Feliz y muy emocionado, vivió Bertín Osborne la boda de su hija mayor, Alejandra, con el joven sevillano Joaquín Buendía Martín. La pareja contrajo matrimonio el pasado sábado a las nueve de la tarde en la iglesia San Miguel de Jerez de la Frontera, la misma en la que los padres de la novia, Bertín y Sandra Domecq, celebraron su enlace matrimonial en 1977, veintiséis años antes.

"En este lugar -comentaba días antes Alejandra- se casaron mis padres y mis abuelos, y además me parece la iglesia más bonita de Jerez, es por esto que me quiero casar aquí". El de San Miguel es, además, uno de los templos principales de Jerez de la Frontera, realizado entre los siglos XV y XVI, por lo que en él se dan cita el gótico final y el primer renacimiento y en su fachada es clara la influencia barroca. Su interés histórico y artístico hace que se considere a esta iglesia como una segunda catedral.

A las nueve de la noche
El cantante, orgulloso padrino, acompañó a su hija hasta el altar y mientras en él se manifestaba cierto nerviosismo, Alejandra caminaba serena y sonriente. Y eso que para ella el de su boda no fue un día tan feliz como deseaba, una de sus íntimas amigas, y que iba a ser testigo de su enlace, fallecía horas antes en un accidente de tráfico cuando viajaba de Madrid a Sevilla para estar presente en la boda de Alejandra y Quino.

A las nueve de la noche -la hora a la que estaban citados los invitados- Alejandra entraba en el templo protegida por un paraguas ya que la lluvia no cesó de caer durante todo el día. Joaquín y su madre y madrina, María Teresa Martín Fernández, viuda de Buendía, habían llegado un cuarto de hora antes. Él vestido con el tradicional chaqué y la madrina de verde esmeralda y mantilla española cogida con un bonito broche de brillantes. Estaban ya en el altar frente al magnífico retablo, considerado como una de los más significativos de la escuela sevillana del Siglo de Oro, realizado en madera de haya con pintura en dorado y estofado. También en el altar, situado sobre una escalinata, se encontraban los familiares más cercanos de los novios. A la derecha, Sandra Domecq, y a la izquierda, las tres hermanas de Alejandra, Eugenia, Claudia y Ana Cristina, esta última nacida en el matrimonio de Sandra con Fernando Portillo, quien, por otro lado, asistió asimismo al enlace. Con ellas estaban los hermanos de Joaquín, Luis Felipe, Cayetano y María Prado Buendía Martín.

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