La doble y espeluznante vida de Anthony Alexander King

El verdadero nombre de Anthony Alexander King - autor confeso de los crímenes de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes así como de tres agresiones sexuales sucedidas en la Costa del Sol-parece ser que es Anthony Bromwich pero lo realmente estremecedor es que en los archivos de Scotland Yard, según ha publicado la prensa inglesa, aparece con el alias de ‘El estrangulador de Holloway’ por los terribles crímenes que cometió en la década de los ochenta en la zona del mismo nombre de la capital británica.

En 1991, tras cumplir parte de una condena de diez años, King o Bromwich, salió de prisión y ocho años después volvía a actuar - según su propia declaración- esta vez en España y presuntamente asesinando a Rocío Wanninkhof, uno de los crímenes que más han sobrecogido a la opinión pública en los últimos años.Y confirmarse todo lo expuesto, Dolores Vázquez, condenada por el asesinato de Rocío, habría sido triste protagonista de esta historia por lo que la Fiscalía de Málaga estudia pedir el sobreseimiento de su causa.

La colilla de la marca ‘Royal crown’ encontrada en el lugar donde Rocío halló la muerte y los restos de tejido orgánico encontrados en las uñas de Sonia permitieron demostrar que el asesino de Sonia había estado donde fue asesinada Rocío, en ambas pruebas aparecía el mismo ADN que luego se cotejó con el del detenido utilizando algunas de sus prendas íntimas. Y con estos datos el Cuerpo Nacional de Policía procedió el pasado jueves 18 por la mañana a la detención de uno de los criminales más buscados de nuestro país, sirviéndose de los avances científicos aplicados a la resolución de crímenes. Pasó después a disposición de la Guardia Civil hasta que el juez de Primera Instancia del juzgado de Coín decretó su prisión incondicional el domingo por la tarde y el presunto asesino ingresó en la cárcel de Alhaurín de la Torre (Málaga) en celda aislada y con un tratamiento de prevención de suicidios.

‘Es increíble creer esto sobre él'
Reservado, callado pero tranquilo, educado y amable, así es como definen a Anthony Alexander King- como se le conocía en Málaga- quienes le han tratado desde que hace siete años llegara a nuestro país.

Fuerte, alto, de ojos azules bebedor habitual y, en ocasiones, consumidor de sustancias estupefacientes y tranquilizantes. La confesión de este británico de 38 años de vida aparentemente normal ha sorprendido a sus conocidos y su relato ante el grupo de investigación de la Guardia Civil no puede tildarse de menos que de espeluznante.

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