Entrevista exclusiva. Juan Carlos Ferrero, la sencillez del número uno del tenis mundial

Es el número uno del tenis mundial, un ídolo de masas, y, sin embargo, lo primero que sorprende al conocer a Juan Carlos Ferrero es su sencillez y la de cuanto le rodea. Recién llegado de Estados Unidos, el tenista nos ha recibido en la academia de tenis que lleva su nombre.

Es aquí, en Villena (Alicante) donde vive el español que hizo vibrar a España entera con su triunfo en el último Roland Garros, el mismo cuya participación en la final del Open de Estados Unidos fue seguida por millones de personas en todo el planeta y que, aunque no pudo ser, llegar hasta ahí le supuso alcanzar su meta, ser el número uno del tenis mundial, el único español que, junto a Carlos Moyá, lo ha conseguido.

Lejos de lo que se pudiera imaginar, vive en una casa prefabricada de ochenta metros cuadrados dentro de la academia y que comparte con otro tenista, Ismael Santos. Su padre, Eduardo, (recordemos que su madre, Rosario, falleció cuando él tenía 16 años) y sus hermanas, Ana y Laura, residen en Onteniente (Valencia) a poco más de treinta kilómetros de la Academia por lo que desde aquí es mucho más fácil mantener el contacto familiar que tan importante es para el tenista.

Laura, además, trabaja en el centro deportivo y es sabido que Eduardo asiste a casi todo los torneos internacionales en los que participa su hijo. Con Juan Carlos está también Patricia Bonilla, su novia. Mientras nos recibe, ella estaba en la casa preparando el examen de la única asignatura del primer curso de Publicidad que le ha quedado. Desgraciadamente, la tranquilidad del día se vio truncada cuando Patricia recibió la noticia de que su abuela había fallecido. Como es lógico, el campeón cambió todos sus planes para acompañar a su novia y a la familia de ésta en tan delicados momentos.

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