Carmen Janeiro, a las claras: 'Lo de 'Ambiciones' es un culebrón que supera cualquier ficción'

¿Sin segunda oportunidad?
—¿El no llegó nunca a hablar contigo?¿No llegó a decirte nunca:«Hija, así no podemos estar, vamos a arreglarlo »?
—No. Yo un día hablé con él y le fui muy clara. Le dije que aquí se acababa todo y que no contase para nada conmigo.
—O sea, que fuiste tú quien habló con él.
—Sí. Le llamé yo. Y nos peleamos y se lo dije: que se olvidara de mí y de mi madre ya. Que se había acabado. Que el aguante no es eterno y que nosotras ya habíamos aguantado bastante.
—Pero, Carmen, todo el mundo merece una segunda oportunidad. Y mucho más si es tu padre.
—Ya he dicho que él no piensa cambiar. La estrategia de mi padre ha sido ésa: la de separarse y sacar provecho de esa separación porque a él ya se le ha acabado el rollo ese de manejar las cosas de mi hermano Jesús. Por eso le han cogido varias veces con las mujeres esas. Es muy egoísta mi padre. No siente vergüenza de lo que hace. Y, por supuesto, no le ha tenido respeto a su familia, es decir ,a su mujer y a sus hijos. Yo qué sé. Sí, será mi padre, pero se ha portado muy mal. Repito que a mi madre la ha destrozado. Por eso no es de extrañar que el sentimiento de afecto que en estos momentos siento hacia él es prácticamente nulo, cero.
’Tan privado, que ni nosotros’
—En todo este problema, a ti y a tus hermanos, ¿qué os ha dolido, ha molestado más: que tu padre le haya sido supuestamente infiel a tu madre o que esas presuntas infidelidades se supieran y estuvieran en boca de todo el mundo? Porque hay quien dice —incluso tu madre nos lo ha dicho en su momento — que la cosa no es de ahora, Carmen.
—Si era de antes, que parece ser que lo era, se trataba de algo tan privado que nosotros, los hijos, no lo supimos durante un tiempo. Si alguien podía saber algo era Jesús, y nunca nos lo dijo, quizá por no disgustar a mamá o por no disgustarnos a los hermanos. Yo recuerdo que alguna vez mis amigos me decían:«Pues yo he visto a tu padre en tal y en tal sitio ».Yo decía:«¿Mi padre?¿No será otro?». Hasta que, claro, un día empieza la movida y empieza a salir todo. Pero yo seguía viendo, sin embargo, a mi padre en mi casa, muy cariñoso con mi madre, muy normal con nosotros, y pensaba:«Es que la gente es muy mala y lo que quiere es hacernos daño ».Pero, de pronto, ves que la cosa va a más, ves que sale en fotografías junto a una señora y junto a otra.
—Por cierto,¿conoces a alguna de ellas?
—No. Y no sé lo que haría si me encontrara con una.
—Tampoco tienen la culpa ellas.
—Son culpables todos. Por supuesto, el primero, mi padre. Pero ellas son igual. Porque yo no estaría con un hombre casado, con un hombre que está conmigo y después se vuelve a su casa como si nada. Yo no lo haría. En ese sentido, tan poca vergüenza tiene mi padre como ellas. Y eso de que...Que no, hombre, que no. Como si no hubiera hombres solteros en el mundo. Pues nada, a buscar a uno casado para fastidiar.
’No soporto que me pisen’
—Carmen, no hace falta ni decir que eres una mujer echada para adelante, y que, por otra parte, no aguantas mucho y saltas a la mínima.
—Yo no soporto que me pisen. No lo aguanto. Y eso que creo que también tengo mi aguante. Pero ya que te pisoteen...Soportas noticias, opiniones, comentarios...,pero no que te pisen. No he nacido para ser alfombra de nadie. Y en el caso que nos ocupa, en el problema entre mi padre y mi madre, creo que se trata de una enorme injusticia. Y yo las injusticias no las aguanto. Me rebelo.
César, su novio
—Hablemos un poco de César, tu novio, ex futbolista del Betis y que ahora podría fichar por el Elche, según se comenta.
—Llevamos un año largo de noviazgo (unos catorce meses),y estamos muy bien. Yo estoy muy ilusionada y muy contenta. En general, y a pesar de todo, yo soy una persona alegre, optimista...Estoy feliz con mi trabajo, con mi relación.
—¿Un noviazgo para casarte ya?
—No, eso todavía, no.
—¿Cómo vive César tu situación familiar?
—Lógicamente vive el problema porque sabe que es algo que me está afectando a mí. Y apoya mucho a mi madre. Ella suele venir casi todos los días a mi casa, cuando yo estoy, y él la anima y la ayuda bastante.
—A ti, a la hora de decidirte a casarte un día, habrá de darte que pensar lo que está sucediendo con tu padre y lo que sucede en tantos casos por ahí,¿no? Un cierto miedo.¿Perdonarías una infidelidad?
—Creo que no. Pero, bueno, nunca sabes cómo vas a reaccionar en un determinado momento. Pero tengo clara una cosa: lo que no perdonaría nunca es la mentira. Y mucho menos, una doble vida, es decir, una infidelidad continuada. Prefiero siempre que me digan la verdad. Aunque pases o puedas pasar un mal rato, es preferible saber lo que está pasando o lo que ha pasado. Mira por dónde a lo mejor puedes, incluso, perdonar una infidelidad si te la confiesan con arrepentimiento. Pero si encima te mienten y después tú te enteras, ahí sí que no: yo lo mando todo a tomar vientos.
’Tengo todos los permisos’
—Antes, Carmen, nos decías que tu madre pasaba mucho tiempo en tu casa. Por cierto, una casa con la que tienes problemas porque, según se ha dicho, no podías hacer la obra que hiciste en ella.¿Qué nos puedes decir al respecto?
—Muy claro: el asunto está en el Juzgado porque se ha hecho bastante injusticia conmigo en este asunto. Yo hice una obra de la que tengo la correspondiente licencia, tengo todos los papeles en regla y he pagado todos los permisos. Y ahora me salen con que me la quieren tirar abajo. Por eso he recurrido, he ido al juez. Y he presentado mis papeles y los de la persona que me ha denunciado. Un señor que ése sí que, al parecer, podría tener obras —casas y piscinas — ilegales. Creo que él sí que ha hecho cosas sin permisos. Yo no. Pero ésta es una cosa que tendrá que solventar el juez. Y en ésas estoy. Confiando en la justicia.

Más sobre: