Carmen Janeiro, a las claras: 'Lo de 'Ambiciones' es un culebrón que supera cualquier ficción'

El colmo sería...
—De sorpresa en sorpresa, Carmen. Y cada día algo nuevo, algo inesperado. Para mantener la «audiencia ».
—Ya lo sé. Lo único que falta ya es que mi madre se nos presente un día en casa con un cubano, que está tan de moda. Eso sería ya el colmo, la guinda del culebrón.
—Faltan otros personajes.¿Cómo te llevas, por ejemplo, con María José Campanario, tu cuñada?
—Muy bien. Perfectamente. Yo me llevo muy bien con todas.
—¿Cómo con todas? Con Belén seguro que no.
—Con ella yo me llevaba bien. Era ella la que se llevaba mal conmigo .Al final terminé yéndome de «Ambiciones » ((antes de tener mi casa me vine aquí, al lado, a una alquilada) para no estar allí porque Belén era insoportable, estaba todo el día metiéndose con unos y con otros, y encima, los malos éramos nosotros, y además tuvo el valor de decir que se la maltrató.(Y todavía, sigue llamando a mi madre como si no hubiera pasado nada.)
—María José, tu cuñada, ¿cómo es?
—Es una mujer muy sensata, muy calmada, pero, claro, este verano la han estado bombardeando todo el tiempo con ex novias de Jesús, con esto y con lo otro. Eso es como para desestabilizar a cualquiera. Tiene tela que estés en tu casa y cada día salga en la «tele » una distinta diciendo que si ha estado o no con Jesús hace tiempo. Unas cosas serán verdad; otras, mentira. Unas cuentan medias verdades; otras, medias mentiras. Y eso trágatelo todos los días, es muy fuerte. Yo, en su lugar, perdería los nervios y le pegaría patadas a mi marido o a quien fuera.
—Estás diciendo que tienes menos aguante que ella.
—Yo sí. No aguanto nada. Es que preguntas y te dicen que es mentira, y luego sale una persona diciendo barbaridades.¿De quién es la culpa de todo?¿De quienes les dan cancha a esas supuestas ex novias para que hablen?¿De ellas? ¿Del que dice que todo es mentira? Es que, al final, no sabes a qué carta quedarte, ni a qué atenerte.
’Mi madre se va a morir un día’
—Volvamos a tu madre.¿Cómo está? Sabemos que hace un tiempo se sometió a un tratamiento con un psicólogo.
—Mi madre está mal. Y sigue con el tratamiento...porque sigue con él. Y es que su mal es mi padre...comiendo frente a ella y teniendo que verle la cara todos los días. Por eso lo que mi madre quiere es que salga pronto el juicio y a ver lo que dictamina el juez. Porque una situación así no se puede sostener ni aguantar durante mucho tiempo. Una cosa es decir «me separo ».Pues bien, que haga su vida y que se vaya. Porque...no se va a ir ella.¿Es que, encima, se va a tener que ir mi madre de la casa? Eso sí que no casaría ni con el culebrón que estamos viviendo. Ella, en ese sentido, lo tiene muy claro. Y yo, mucho más, porque antes tiene que pasar mi padre por encima de mí. Y es que mi madre con todo esto se va a morir un día. Ya se lo he dicho: «Un día te vas a morir y entonces sí que eres tú la que pierde ».
’Igual le da ocho que ochenta’
—¿No te da pena que un día tu padre se vea solo?
—A mí no. No, porque...siempre lo ha estado durante estos últimos años.
—Hombre, tanto como solo...No le faltan, según parece, amigas, tiene muchas, según él mismo ha dicho.
—Pero eso no sirve .No es eso. Mi madre, por ejemplo, nos tiene a nosotros, a sus cuatro hijos, siempre pendientes de ella. Pero ¿mi padre? Creo que habré recibido en mi vida cuatro o cinco llamadas suyas. Y eso que últimamente he tenido problemas con mi casa y él lo sabe. Y ni siquiera se preocupó en saber si necesitaba algo. Estoy convencida de que se va a ver solo. Antes de cinco años, por ejemplo. Y claro, ya sé que sería muy bonito decirle: «Papá, nos tienes a nosotros, no ha pasado nada; aquí borrón y cuenta nueva ».Y entonces todo lo que ha sufrido mi madre,¿qué? Y esa es la pelea que tengo con mis hermanos.«Hay que perdonarle »,dicen. Y yo les digo:«Es que dentro de un mes vuelve a las mismas. Que no, hombre, que no, que tu padre es así y punto. Olvídate de que existe y se acabó ».Esta es mi forma de pensar. Tal vez es que yo soy muy cruel. O que soy más mala que Judas. Pero es que de mi madre no se va a reír nunca más mi padre.
—Cálmate, Carmen, eres su hija.
—Sí. Pero,¿qué quieres?¿Que porque sea su hija le tenga lástima, cuando él no la ha sentido por nosotros, y le ha dado igual ocho que ochenta, y le ha dado igual mi madre, y le ha dado igual la vergüenza que podamos pasar? No, hombre, no. Todo tiene un límite. Si me dijeras:«Es que tu padre no está en su sano juicio y no sabe lo que hace ».Pero él sabe perfectamente lo que hace y lo está haciendo todo buscando únicamente su bienestar y su beneficio. Con lo cual no podemos mirar para otro lado y olvidarlo todo. El lo hace todo por su satisfacción personal. Y eso a mí me parece que es de vergüenza.

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