Entrevista exclusiva con Ana Obregón: 'A mí nadie me ha quitado nunca un hombre'

—¿Un hombre para siempre?
—Para siempre, aunque creo que me da miedo meterme en algo…
—Vamos, que cuando la cosa se pone seria huyes.
—No creo que sea eso. En mi caso, cuando una relación de amistad comienza a ponerse seria, hay algo que hace que no vaya a más. Y es el destino. Cuando Davor se marchó a Inglaterra, yo tuve que elegir: seguirle, ser la mujer de Davor Suker y crear una familia con él o quedarme con mi trabajo, por el que he luchado toda mi vida, y no separar a mi hijo de su padre.
—No es fácil modificar una vida tan hecha en España.
—Y luego está que somos mujeres que también asustamos bastante. Somos mujeres muy deseadas, pero luego los hombres prefieren casarse con otras que no les den problemas, cuyo mundo sea menos complicado y con las que puedan llevar una vida más sencilla.
—¿Nos estás llamando cobardes, quizá?
—Los hombres tenéis un ego muy grande y mucha inseguridad. Y esa inseguridad se hace mayor con mujeres de gran personalidad. Por el contrario, si la mujer es más dócil, el hombre se hace el fuerte y su seguridad aumenta.
—Y encima tú no pareces una mujer sumisa.
—Realmente, no. Ya sabes que se conduce mejor un Seiscientos que un Ferrari. Y yo me considero un poco esto último, ¿sabes?
—¿Dónde habría que buscarte algún día?
—Me veo viviendo en Mallorca. Hoy lo estaba pensando. Cuando mi hijo tenga dieciocho años o así, instalo mi base aquí en laisla, que me encanta. Se lo decía a mi madre: «Mamá, ¿me dejaríais esta casa?».

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