Entrevista exclusiva con Ana Obregón: 'A mí nadie me ha quitado nunca un hombre'

Ana es una caja de sorpresas. Predecible muchas veces, impredecible otras. Un alegato a la pura imaginación, pero con un pie anclado en la tierra por el éxito conseguido por «Ana y los siete», serie de la que ella es guionista y protagonista a la vez. Ya ha firmado para la próxima temporada dieciséis nuevos capítulos, con posibilidad de ampliar hasta veintinueve. Nunca sabes lo que de verdad pasa por su cabeza, cuál va a ser su movimiento siguiente sobre el tablero de ajedrez en que muchas veces se ha convertido su vida.

Es un torrente de proyectos ilusiones. Muchas nunca verán la luz, otras sí. Asegura no tener suerte en el amor. Si ella lo dice, habrá que creerla. Y manifiesta sin que le tiemble el pulso que los hombres nos asustamos ante mujeres como ella. Hoy aquí, mañana allá y más tarde en Mallorca, el lugar elegido hoy por la actriz para buscarla algún día. Pero todo puede cambiar en cuestión de segundos con la rapidez del mejor de los microprocesadores. Porque así gestiona Ana su razón. La actriz ha dejado Palma por unos días para trasladarse al hotel Byblos, de Mijas, y posar en exclusiva y por única vez este verano. Unas páginas protagonizadas por una de las personas más populares de nuestro país.

—Ana, digo que, después de estar casi constantemente en el ojo del huracán, llevas un tiempo en los «cuarteles de invierno», por decirlo de alguna manera.
—Y estoy encantada así. Llevo dos años realmente dedicada por completo a la serie. Y, claro, al no ir a ningún sitio, la gente comienza a decir que no salgo.
—La veteranía es un grado, como dicen. Te vuelves más precavida.
—No es eso. Sucede lo que te he dicho antes, que no salgo…
—Querrás decir que no vas sitios públicos porque a la calle sí irás.
—Se pueden contar con los dedos de la mano las salidas de este año. La serie me ha absorbido muchísimo.
—Fuiste a ver el concierto de los Rolling, por ejemplo.
—Sí. Y ya me inventaron una historia.
—Te refieres a lo del tenista Carlos Moyà.
—A eso. A Carlos no le conocía de nada y le conocí allí. Estuve hablando un rato con él. Es un tío estupendo y tiene mucho sentido del humor. Conversamos, pero no pasó de ahí.
—¿Se puede aplicar en tu personalidad eso de «el que la sigue la consigue»?
—A lo largo de mi vida, los hombres me han buscado a mí más que yo a ellos. En el caso de Alessandro, él fue a por mí, lo mismo que Davor…
—Sí, ya, atraídos por tus «cantos de sirena», como le sucedió a Ulises en «La odisea».
—Yo no hago nada. Davor me vio en televisión y dijo: «Que me presenten a esta chica». Fue un poco lo que le pasó a Victoria con David Beckham, ¿no? Yo no me he movido de mi sitio.

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