Paula Vázquez posa en exclusiva espectacularmente sexy y nos habla de los concursantes de 'La isla de los famosos'

—¿Qué concursantes te han impresionado más?
—La que más, Coral Bistuer. Me pareció impresionante la fuerza de voluntad de esa mujer. Le encantaba que le propusiéramos el juego más arriesgado del mundo, disfrutó como nadie. Y después de haberla visto dos días ingresada con deshidratación y gastroenteritis aguda, y negándose a comer o a leer una revista para distraerse porque decía: «No quiero ningún tipo de privilegio que mis compañeros no tengan», me impactó mucho más. Por otra parte, también me impresionó Marc Ostarcevic. Nos fascinó, en realidad, a todos porque teníamos una imagen más frívola de él. Marc demostró tener un equilibrio mental y físico, este último inusual, por supuesto, a su edad. A mí me fascinó además porque nunca se quejó de nada. Finalmente, destacaría también a Jorge Salati. Fue un concursante que entendió muy bien el programa, asimiló perfectamente la parte emocional, que es durísima.
—¿Y no se podría hacer el concurso en Galicia, tu tierra? En las islas Cíes, por ejemplo.
Paula capta la broma. Y responde: —Allí sería imposible porque estaríamos rodeados… de marisco.
—Has debutado en el cine con «Ultimas vacaciones», junto a Christian de Sica, y habéis sido récord de taquilla en Italia. ¿Esperabas tanto éxito?
—En Italia sí, porque yo sabía que Christian allí es el rey de la comedia.
—¿Tienes algo de mujer fatal, de salvaje? En la película te llamas Salvaggia.
—En la vida real, para nada. Lo que soy es melosa, como buena gallega. Melosa y desconfiada.
—¿No te fías de los hombres?
—Ni de los hombres, ni de las mujeres… ni de algunos animales. Y añado, como buena gallega, ¿por qué no ser desconfiada?
—¿Sueñas con Hollywood?
—Por supuesto. Y los que dicen que no, también sueñan. Otra cosa es ser realista y saber que es muy difícil. Pero soñar no cuesta. Y que nadie diga que soy vanidosa: las metas hay que colocarlas siempre altas, difíciles.
—¿Y tu corazón?
—Bien, gracias. Y no debía decir yo eso porque me lo puedes poner en titulares.
—¿Existe el hombre ideal?
—Debe haberlos, creo yo.
—¿Te has encontrado con muchos?
—Me he encontrado con algunos. Pero, claro, luego les das el beso y dejan de ser príncipes para convertirse en ranas. El famoso cuento… pero al revés. Por lo menos a mí me pasa así. Espero que no se den por aludidos muchos.
—Paula, en la «tele» eres una auténtica chica todoterreno, ¿no?
—Yo me defino como una entrenadora (en América el presentador se llama «entertainement»). La televisión, además de información, es entretenimiento. Y yo me ubico en esta segunda finalidad.

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