Paula Vázquez posa en exclusiva espectacularmente sexy y nos habla de los concursantes de 'La isla de los famosos'

—A ti no te picaban los mosquitos, Paula.
—Es que yo no estaba en la zona en la que estaban los concursantes. Pero sí que me picaban. Me picaban en las piernas, y me he roto un dedo, y me han pasado más cosas, lo que sucede es que yo no lo cuento. Allí yo no estaba de vacaciones sino trabajando, y muchas horas al día.
—Te acordarías del hambre de los concursantes cuando estabas comiendo algún marisco en la isla con el equipo del programa, ¿no?
—Allí no comíamos tan bien como se puede creer. La mayor parte del tiempo era a base de bocadillos. Era un ritmo frenético. Desde las seis de la mañana en pie para visualizar los vídeos, hacer los guiones, preparar el directo; por la tarde ir a ver los juegos, por las noches hacer las galas... Y, al final, reuniones con todo el equipo. Aquello no era jauja. Nos acostábamos casi a la una de la madrugada. Y sin librar ningún día.
—¿No te daban pena los concursantes?
—Sí, aunque era un juego. Y después de tantas veces, y en una segunda edición del programa, te vuelves un poco más insensible. Lo que al principio te impresiona mucho, que es verles tan mal, semideshidratados, flacos… se te va haciendo con el tiempo más normal.
—Se te veía dura con ellos, o con algunos de ellos.
—Dura lo estaba con todos. Y es que el juego es así. Hay unas normas y las hay que respetar.
—¿Te peleaste o te enfadaste con alguno?
—Nunca. Además yo les tengo una admiración tremenda. Pero yo intentaba que mi papel allí fuera muy distante porque ellos viven en un micromundo en el que la más mínima discusión se convierte en la mayor depresión que han tenido en su vida, y, en consecuencia, les gusta tener a alguien de fuera a quien contar las cosas. Por eso yo no quería tener ningún tipo de contacto con ellos que no fuera el profesional. Después sí, cuando salían del concurso, yo me desvivía por darles la enhorabuena.

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