Chábeli Iglesias, su marido, Christian Altaba y su hijo Alejandro: una familia feliz en su casa de Miami

—¿Y cuándo tomaste la decisión de vivir, como has dicho, «hacia adentro»?
—Aproximadamente a los veintiocho años. Fue algo meditado y buscado poco a poco. Cuando decidí casarme y tener un hijo fue cuando decidí también cambiar mi vida. Me planteé tener un hijo, algo que, para mí, llevaba implícito el estar con él, el dedicarle mi tiempo sin estar de un lado para otro.
—¿Se puede decir que ahora eres más feliz que nunca?
—Sí. Y para darme cuenta sólo tengo que mirar la cara de mi hijo.
—Dinos algo de Christian, tu marido. ¿Crees, por ejemplo, que querer a una persona implica también admirarla?
—Por supuesto que la hay que admirar. Pero te digo una cosa: lo esencial en una pareja, más incluso que la admiración, es la mutua consideración, es decir, el ser considerado el uno con el otro, y el respeto mutuo. Por otra parte, no todo el mundo —diría mejor, nadie— es perfecto. En consecuencia, hay que querer al otro con sus virtudes y sus defectos. De lo que estoy convencida es de que, si amas de verdad a alguien, ese amor tiende a crecer siempre superando cualquier obstáculo. Pero si no tienes ese amor verdadero desde el principio, no tienes base, y una cosa sin base se viene abajo ante la más mínima dificultad. Lo que sucede es que mucha gente cree que está enamorada y, en realidad, no lo está: lo que está es, tal vez, obnubilada. Y digo esto porque es lo que me ha pasado a mí alguna vez.
—¿Y por qué sabes ahora que tú estas enamorada de verdad?
—Porque siento una tranquilidad emocional que no he sentido nunca.
—¿Y a Christian le pasa lo mismo?
—Por supuesto. Es algo mutuo.
—¿Cuál es la mejor cualidad de tu marido?
—Sus sentimientos. Christian tiene un gran corazón. Pero hacia todo el mundo. No es eso de decir «conmigo es maravilloso y estupendo», no. Mi marido es estupendo y maravilloso con todo el mundo.
—Viajas muy poco a España. ¿La tienes olvidada? ¿No añoras nada de tu país?
—No es que no añore. Lo que sucede es que tendría detrás de mí a un montón de fotógrafos. Me pasaría temporadas más largas en España si pudiera pasar un poco más inadvertida. Creo que si Alejandro viviera en España, tendría una infancia más ajetreada.
—En el fondo parece que estás diciendo que quieres para tu hijo una infancia diferente a la que tú tuviste.
—La infancia mía y la de mi hijo, por las circunstancias de la vida, no se pueden ni comparar.
—¿Ves mucho a tus hermanos mayores, Julio y Enrique, que viven en Miami?
—Nos vemos mucho. Tanto Julio como Enrique se desviven por su sobrino.
—¿Conoces a Anna Kournikova?
—Sí. No solamente es guapísima, sino que además tiene una gran simpatía.
—¿Te gustaría tener más hijos?
—Nos gustaría tener otro. No ahora, sino cuando Alejandro tenga aproximadamente tres años.

Más sobre

Regístrate para comentar