Jesulín de Ubrique y María José Campanario, romántico aniversario de boda en Mallorca

Como todos los años, este verano también, Mallorca, paraíso de paparazzi, ha congregado a un buen número de famosos. Los últimos rostros conocidos en aterrizar en la isla balear, de una larga lista, que incluye a lo más granado del panorama nacional e internacional, fueron Jesulín de Ubrique y su esposa, María José Campanario.

La pareja, que había hablado en exclusiva para ¡Hola! con motivo de su primer aniversario de casados, puso rumbo el pasado fin de semana a Inca (Mallorca), donde el diestro toreaba junto a Francisco Rivera Ordóñez y Rafael de Julia. No obstante, y dada la coincidencia de fechas -se casaron el 27 de julio del año pasado-, Jesulín de Ubrique y María José no quisieron desaprovechar este viaje a uno de los destinos más emblemáticos de la geografía española para pasar la luna de miel, sin disfrutar, como cualquier pareja de enamorados, aislados del resto del mundo, de unas románticas jornadas estivales: de día, refrescándose del sofocante sol mallorquín en la piscina del hotel, con vistas a la bahía palmesana, en el que se hospedaban, y, de noche, saliendo a cenar, a la luz de las velas, a conocidos restaurantes de la zona.

Y es que, sin duda, tal y como nos confesaba la semana pasada a ¡Hola!, una de las dos grandes pasiones de Jesulín es su familia: "Desde que me he casado, la vida me ha pegado un vuelco muy grande para bien. Ahora disfruto de mi mujer, disfruto de mis dos niñas, disfruto de la vida y estoy más tranquilo y relajado. Indudablemente, el éxito de mi matrimonio se basa en la facilidad que tiene mi mujer para hacerme la vida muy agradable, como también yo se la hago a ella. ¿Para qué nos vamos a andar con tonterías?".

"El accidente está olvidado"
La otra: los toros. Volvió a los ruedos en contra de lo que muchos le decían. Pero, ahora, casi dos años después del fatal accidente automovilístico que sufriera el pasado 23 de septiembre de 2001, el tiempo parece haberle dado la razón. Y es que Jesulín reaparece con más fuerza que nunca y en plena forma para afrontar las casi cincuenta tardes de toros que aún le quedan de su decimotercera temporada como matador de toros: "Eso está olvidado, aunque tengo que seguir haciendo rehabilitación y antes de vestirme de luces me dan un masaje y una pomada para cuidar la espalda", declaró el torero durante su estancia en Mallorca.

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