Marc Ostarcevic: 'Aunque tengo el corazón partido, pienso que podré rehacer mi vida algún día'

Si hay algo que es Marc Ostarcevic es ‘buena gente’, como también amigo de sus amigos y un buen padre. En su día cotizado y codiciado jugador de baloncesto, a la mínima te recuerda sus tiempos en el Zadar de la antigua Yugoslavia o en el Racing de París. Pronto se convirtió en el base croata al que temían sus adversarios en la Liga francesa —llegó a conseguir el récord de canastas en un partido — y al que perseguían, por decirlo de alguna manera, las chicas.

Una época ‘dorada’ de juego en las canchas y también en el amor que le sirvió para conocer a la estrella de entonces del Fo-liés Bergere, Norma Duval, la madre de sus hijos, Marc Ivan, Yelko y Christian, y compañera y esposa durante muchos años. Hace dos que su matrimonio se rompió. Cosas de la vida. El amor dejó paso a la amistad.

Una huída hacia delante
Unos tiempos, los posteriores a la separación, de un Marc acelerado. Hasta que llegó su hora en forma de programa de televisión: La isla de los famosos.Un concurso que iba a obrar lo que nadie parecía poder hacer: detener su vida, un ‘paren el mundo que yo me bajo'. Dicho y hecho. Dos meses han sido suficientes para que Marc, en la sabiduría de los sesenta años, haya vuelto totalmente renovado de Santo Domingo. Muchos kilos de menos, barba poblada, canas libres de tintes y vestido de blanco. Hay mujeres que hasta dicen recordarles a Sean Connery..

Hay que hablar de un Marc antes de la isla y otro después de la isla
Pues sí. En estos dos meses, en los que he tenido tiempo de reflexionar, he cambiado. Y te voy a decir algo: me ha costado mucho más volver ahora que irme a la isla. Todo ese tiempo de soledad y tranquilidad ha hecho que se manifieste en mí un lado humano que estaba dormido hasta entonces.
Vamos, que te ha servido como para encontrarte contigo mismo.
Reflexionas más sobre los puntos esenciales de la vida: tus hijos, los amigos, el trabajo.
Digo, Marc, que en las semanas siguientes a tu separación de Norma parecías estar algo acelerado
Lo he pasado bastante mal, pero ahora estoy más reposado y sereno. De cualquier forma, a lo mejor la gente pensaba que me iba a ir de fraile a un monasterio. No. ¿Sabes? Lo más duro de una separación es que de un día a otro no te encuentras con tus hijos. Es muy desagradable ir a buscarles a la puerta el fin de semana y luego devolverles, cuando antes todo eso se hacía en común. Una cosa es el amor y otra, los hijos.
Y llegó un día...
Sí, me dije a mí mismo: ‘Marc, déjate de historias, aprovecha la vida y sé tú mismo después de haber estado viviendo al lado de Norma diecinueve años de mucha alegría y felicidad’.
Te echaste a la calle, como se suele decir
De golpe se despertó en mí se sentir de cuando era soltero y tenía veinte o treinta años.
¿Una especie de playboy?
No diría que esa es la palabra adecuada, aunque me han llamado desde donjuán hasta Casanova. Era salir con una chica, ir a cenar o a bailar y ya te sacaban fotos.

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