Humberto, Carmen y Victor Janeiro rodean de afecto y cariño a su madre y pasan juntos unos días de vacaciones

No pierde la sonrisa, porque a pesar de no estar atravesando su mejor momento, Carmen Bazán se considera una mujer valiente, luchadora y optimista. Han pasado cinco meses desde que se separó de su marido, Humberto Janeiro, y aunque aún queda mucho camino por recorrer hasta que las heridas cicatricen, está convencida del paso que ha dado. Para Carmen Bazán no hay marcha atrás, no hay posible reconciliación, ni siquiera deja la puerta abierta a una futura amistad con el hombre con el que compartió cuarenta años de su vida.

En el momento de escribir estas líneas Carmen está subida a un avión hacia rumbo desconocido, un destino que ella misma no ha conocido hasta estar en el aire. "Nos la llevamos lejos, por Italia", nos dice Carmen Janeiro, su hija, quien movilizó al resto de sus hermanos para organizar un viaje sorpresa para su madre, alejarla de todo aquello que ha vivido en los últimos tiempos y rodearla de afecto y cariño. "Él único que no nos puede acompañar es Jesús, porque tiene que torear", añade.

Serán días familiares, de descanso y asueto, y también de tranquilidad para el corazón y el alma acompañada de lo que más quiere, sus hijos. Poco antes de partir, Carmen Bazán posó con Humberto, Víctor y Carmen, y con las respectivas parejas de éstos, María Jesús Mendo, Elena Latorre y el jugador del Betis, César, que también les acompañan en estas vacaciones. No falta tampoco la presencia de su buena amiga Mari Carmen Rivariego.

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